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Title: Niños problemáticos. El Dr. Alfred Adler habla de naturalezas infantiles singulares
Description: Crónica sin firma del Neues Wiener Journal (5 de agosto de 1928) sobre la conferencia de Adler ante los alumnos del curso de verano del Austro-American Institute en Viena: los cinco primeros años y la formación del estilo de vida, la tarea de la madre, y los tres tipos de niño problemático (el de defectos orgánicos, el mimado y el odiado), con dos ejemplos.
Author: Periodista sin firma
URL: https://adler.school/archivo/adler/cronicas/1928-08-05%20Sorgenkinder.%20Dr.%20Alfred%20Adler%20%C3%BCber%20eigenartige%20Kindernaturen
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<!-- S. 12 -->

# Niños problemáticos.

## El Dr. Alfred Adler habla de naturalezas infantiles singulares.

Crónica propia del *Neues Wiener Journal*.

El conocido psiquiatra vienés y fundador de la psicología individual, Dr. Alfred *Adler*, pronunció ante los alumnos del curso de verano del Austro-American-Institut una conferencia en la que trató de indicar los caminos para evitar que los niños crezcan incapaces para la vida. «Todo ser humano», dice, «nace con un sentimiento de inferioridad y ya en los primeros años de la infancia emprende la lucha que ha de darle la superioridad sobre sus semejantes. Solo hay una posibilidad: desarrollarse hacia el lado útil de la vida; el polo opuesto lo forman los miembros inútiles de la sociedad; otra cosa no existe. El periodo más importante de la vida, en el que el ser humano se desarrolla para las exigencias de la vida, son los cinco primeros años. Aquí se forma el estilo de vida, se fija la meta, y todo lo que sigue después no significa sino la elaboración ulterior de los gérmenes ya presentes en estos primeros años.

El papel más importante en este tiempo corresponde a la madre. Su tarea es guiar al niño de modo que se adapte a la sociedad que lo rodea inmediatamente. Tiene que aprender a llevarse bien con sus hermanos, tiene que armonizar sus intereses con los de su entorno; en suma: tiene que aprender ya ahora aquello que importará en la lucha posterior de la vida, a saber, la consideración hacia el entorno y el dominio mesurado de los impulsos egoístas. El segundo factor importante, que es un deber importante de la madre, consiste en despertar el interés del niño por la colectividad. Tiene que aprender a reconocer a tiempo que fuera de la casa paterna las cosas son muy distintas, que las personas se enfrentan unas a otras como adversarios, aunque no deberían combatirse con medios injustos, pero que allí donde esto ocurre de verdad hay que mantener una actitud recta. Los niños problemáticos, que por desgracia se dan con demasiada frecuencia, son por eso, por regla general, el resultado de una influencia equivocada de la madre.

La experiencia enseña, sin embargo, que los niños problemáticos deben a menudo su existencia también a defectos orgánicos. El triste fenómeno de la herencia desempeña aquí un gran papel. Tanto más hay que proceder precisamente con estos niños con métodos educativos sistemáticos; solo un entendimiento claro puede aquí impedir que lleguen a formarse personas capaces para la vida[^t1]. El segundo tipo del que habló el Dr. Alfred Adler es ya, desde luego, un resultado de la educación. Este tipo lleva el nombre de: el niño consentido. Si una madre cede en todo a su hijo o, tras haberlo castigado, se vuelve más blanda que nunca y hace todo lo posible por satisfacer la voluntad del niño, tiene que surgir una criatura humana que más tarde naufraga. Estos niños son rechazados de plano por los obstáculos que encuentran en la vida posterior y quedan arrinconados contra la pared. El tercer tipo, por último, lo constituyen, como dijo el Dr. Adler, los «niños odiados». Se trata en su mayoría de hijos ilegítimos o de vástagos cuya concepción no era deseada. También los huérfanos deben incluirse a veces en esta categoría. La crueldad de los padres con estas criaturas llega a veces demasiado lejos, de modo que estos niños han de contarse entre los grandes niños problemáticos de las personas civilizadas.

En el curso de su exposición, el Dr. Adler dio dos ejemplos del tipo del niño consentido y del niño odiado. Habló de un muchacho consentido que empezó a sentir sus primeros desengaños de la vida cuando se prestó una atención mayor a sus hermanos menores. Entonces empezó a hacer toda clase de travesuras tontas, que al principio eran inofensivas, pero que luego adquirieron también un carácter más complicado. Cuando se investigaban sus motivos, había que llegar, sobre la base de la psicología individual, a la convicción de que hacía sus travesuras solo para atraer la atención sobre sí. Si se hubiera mantenido con él una relación correcta también después del nacimiento de sus hermanos, se habría podido evitar que se convirtiera en un niño problemático. Por lo demás, este muchacho llegó a ser más tarde un miembro muy útil de la sociedad. Como tipo de niño odiado, el Dr. Adler mencionó a una muchacha que huyó del hogar paterno, se echaba en brazos de los hombres y trataba indistintamente con soldados y marineros.

[^t1]: Así en el original («nur ein klarer Verstand kann hier das Werden lebenstüchtiger Menschen verhüten»), que dice lo contrario de lo que el contexto pide: se esperaría «fomentar la formación de personas capaces para la vida» o «impedir la de personas incapaces». (N. del T.)

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*Fuente:* traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original): *Neues Wiener Journal*, n.º 12.465, 5 de agosto de 1928, p. 12, crónica sin firma, transcrita sobre la imagen de la página (ANNO / ÖNB, ANNO_nwj19280805).

*Traducción:* traducción íntegra al español, hecha para la *Escuela Libre de Psicología Adleriana* (2026). Se conservan el título, el subtítulo, la división en párrafos y la cursiva que reproduce el espaciado del original; como en él, las comillas de la cita de Adler se abren en el primer párrafo y no se cierran. *Sorgenkinder* se traduce «niños problemáticos»; *Lebensstil*, «estilo de vida», y *verzogenes Kind*, «niño consentido» (sinónimo de «mimado», que el original expresa aquí con *verzogen* y no con *verwöhnt*).
