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Title: La vida psíquica del proletariado
Description: Crónica sin firma del semanario socialista Gleichheit de Wiener Neustadt sobre la conferencia que Adler pronunció el 9 de agosto de 1920 en el ciclo organizado por el cártel sindical (Gewerkschaftskartell) de la ciudad: el trabajo como sentido de la vida del obrero, el sentimiento de comunidad de la clase obrera frente al egoísmo burgués, el pesimismo y la falta de autonomía heredados de la infancia, y una educación sin golpes. Reimpresa en la prensa sindical de los empleados de hostelería en 1921.
Author: Periodista sin firma
URL: https://adler.school/archivo/adler/cronicas/1920-08-13%20Das%20Seelenleben%20des%20Proletariats
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<!-- S. 2 -->

**La vida psíquica del proletariado.** En el marco del ciclo de conferencias organizado por el cártel sindical (*Gewerkschaftskartell*), el compañero Dr. Alfred *Adler* habló el lunes pasado sobre el tema arriba indicado. ¿Tiene alma el obrero rudo, tosco, robusto? Hay personas de la clase poseedora que niegan al obrero una vida psíquica, que no ven en el obrero más que la bestia de trabajo y lo valoran como tal. *Pero el proletariado debe aclararse acerca de su propia voluntad y de su concepción del mundo.* El sentido de la vida es para el obrero el trabajo. Él es el portador de la producción, el creador de todos los valores y el portador de la cultura. Y, sin embargo, las clases dominantes lo excluyen de todo goce de la vida. La comunidad de intereses de todos los trabajadores fomenta el sentimiento de comunidad y la solidaridad de todos los trabajadores. *Al obrero no le separa de su hermano de trabajo ninguna oposición de intereses.* Tampoco en la familia del obrero hay conflicto de intereses, y el hijo del proletario aprende muy pronto el valor de la *comunidad*. El afán de poder e influencia de la clase obrera no nace de la satisfacción de las necesidades egoístas de la propia clase. De ello está a salvo la clase obrera en su lucha, porque detrás de ella ya no hay ninguna clase a la que pueda oprimir. *La liberación de la clase obrera trae consigo la liberación de la humanidad. Otra cosa es la burguesía, que solo puede sostenerse en la lucha de todos contra todos.* El egoísmo, la satisfacción de las propias necesidades sin consideración por los demás, es, quizá a veces también inconscientemente, el principio supremo de la educación; el afán de poder personal no deja que surja ningún sentimiento de comunidad, como mucho allí donde lo exige el interés de la clase, la conservación del poder. Pero también es posible que el afán de poder y de superioridad se extienda a individuos aislados del proletariado. Estas personas caen fácilmente, si no consiguen imponerse, en la manía de criticar a los demás, en la murmuración. Este afán está relacionado también con el querer tomar. La clase *dominante* está siempre dispuesta *a tomar*, mientras que la *tarea* histórica del proletariado es dar, *y no* para el individuo, sino *en interés* de la colectividad.

A muchos proletarios se les queda adherido desde la infancia un pesimismo tal, una falta tal de toda autonomía, *que a la menor dificultad que surge desesperan del éxito, del progreso.* Nuestra tarea es sacudir y levantar a estas personas. Aquí tenemos que remontarnos hasta la infancia y educar a nuestros hijos de modo que no pierdan la fe; tenemos que dejarles desarrollar libremente su autonomía y educarlos para el sentimiento de comunidad. Tampoco debemos educar a nuestros hijos a golpes. Más de una vez los golpes que un padre da a su hijo nacen solo de su propia impaciencia. No hay que caer uno mismo en el ansia de poder y hacerse el amo de la casa. Si desarrollamos en los niños el sentimiento de comunidad, si les mostramos lo reprobable del afán de poder y de superioridad sobre los demás en beneficio de la propia persona, entonces nos formamos también a nosotros mismos. La voluntad de poder que poseemos no debe emplearse contra el semejante, contra el hermano, sino en interés del proletariado entero. A todo descarriado hemos de considerarlo un extraviado que quiere elevarse sobre los demás a costa de los demás, y tenemos que ganarlo de nuevo para nosotros mediante la persuasión.

La conferencia, cuyo contenido solo reproducimos muy brevemente, fue muy instructiva y encontró entre los numerosísimos compañeros asistentes viva comprensión y vivos aplausos.

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*Fuente:* traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original): *Gleichheit* (Wiener Neustadt), año 27, n.º 61, 13 de agosto de 1920, p. 2, crónica sin firma, transcrita sobre la imagen de la página (ANNO / ÖNB) y cotejada con su reimpresión en el *Neues Zentral-Organ der Hotel-, Gast- und Kaffeehausangestellten* (Viena), 1 de enero de 1921, p. 4. Las erratas del original («Arbeiterschfat», «gefreit») se traducen según la lectura corregida de la reimpresión.

*Traducción:* traducción íntegra al español, hecha para la *Escuela Libre de Psicología Adleriana* (2026). Se conservan la división en párrafos, el título en negrita al comienzo del texto y las cursivas que reproducen el espaciado del original. *Gemeinschaftsgefühl* se traduce siempre «sentimiento de comunidad», según el glosario del archivo. Las adiciones del traductor van entre corchetes.
