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Title: La sistemática de la psicología individual
Description: Conferencia ante el grupo de trabajo de médicos individualpsicólogos de Viena (mayo de 1932), publicada en la Internationale Zeitschrift für Individualpsychologie: Adler defiende contra críticos y discípulos que la psicología individual es filosofía y tiene una sistemática rigurosa (movimiento dirigido a una meta, yo autocreador, factores exógenos y «constitución psíquica») y describe cuatro formas de movimiento de quienes no están preparados para las cuestiones de la vida: el movimiento vacilante, la distancia, la desviación ante el problema y la amplitud de despliegue reducida.
Author: Alfred Adler
URL: https://adler.school/archivo/adler/1932%20Die%20Systematik%20der%20Individualpsychologie
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# La sistemática de la psicología individual[^1]

Por el Dr. ALFRED ADLER

Las vagas observaciones críticas contra la psicología individual muestran, como en una prueba de test, la comprensión deficiente de diletantes llenos de prejuicios. En psicología no se puede desconectar el propio entendimiento frente al experimento y a la llamada «experiencia». Quisiera recomendar a mis amigos: eviten ustedes presentarse con debilidad. Esto atañe, por ejemplo, a las manifestaciones sobre la penetración filosófica de la psicología individual. Quien se haya ocupado aunque sea en parte de filosofía estará de acuerdo con *William Stern*: la psicología individual *es* filosofía. Si, a pesar de ello, también en nuestro círculo se encuentran personas que de vez en cuando dan el pie a los adversarios, pueden ustedes estar seguros de que los adversarios lo recogerán al instante. Se crea la falsa apariencia de que la psicología individual no tiene nada que ver con la filosofía. Lo mismo vale para la sistemática. Yo mismo he encontrado en algunos trabajos indicaciones tan pobres como que habría que construir primero la sistemática de la psicología individual. No tengo nada en contra de que se aporte mucho, pero nunca he encontrado nada en quienes se han puesto a ello con fanfarronería. Si he dicho que en psicología individual no se sale adelante sin una razón aguzada y sin una sagacidad razonable, podré exigir a todo individualpsicólogo que vea a través de ello cuando alguien [hace] semejantes monerías y quiere elevarse a rangos y dignidades.[^t1] Que nadie crea que tales saltos escapan a la mirada aguda de la psicología individual.

En cuanto al problema de la vida anímica, lo vemos como un problema metafísico. Sostenemos que por alma ha de entenderse una parte de la vida que tiene que llevar en sí todas las estructuras en movimiento de la vida. Esto significa ante todo movimiento según la intuición del espacio y del tiempo. Este movimiento está dirigido hacia una meta, lo que desde hace años habíamos introducido en la psicología moderna como forma teleológica de intuición. Un movimiento sin meta no es representable. Difícilmente encontrarán ustedes otra corriente de la psicología que haya dicho más sobre la vida anímica de lo que se encuentra en estas pocas palabras. Puesto que el movimiento es cambio, está claro que de la consideración sistemática se si-<!-- S. 242 -->gue que tenemos que atender al comienzo y al final de cada movimiento parcial. El comienzo es lo inacabado, la inseguridad, la inferioridad, mientras que el afán de perfección ha de encontrarse igualmente en toda forma de expresión. En este sentido podemos afirmar que la psicología individual se sirve de una sistemática estricta, desarrollada luego en una red sólida que no puede romperse. Es una sistemática tan elaborada como no la presenta ninguna otra psicología. Esta concepción estuvo en la cuna de la psicología individual. Tenemos que añadir que consideramos el yo como una unidad ligada[^t2] que se forma de manera *autocreadora*, sirviéndose de todas las posibilidades, sirviéndose de la valía y de la impresión de su imperfección, de la validez de los órganos, y que, utilizando todas las impresiones exteriores, trata de llegar a una forma que podemos considerar como movimiento coagulado. Este yo solo puede verse en relación, porque este yo es siempre respuesta. Se le interroga desde fuera, y se manifestará en su respuesta ante los problemas del mundo exterior. Y reconocemos que se trata de circunstancias creadas en la corriente de la comunidad. Se muestra que el rendimiento del individuo en relación con los problemas, que siempre exigen sentimiento de comunidad,[^t3] no llega a la plena solución ideal si el individuo no está suficientemente preparado socialmente. En la situación exterior, cambiante, de grado variable, encontramos los *factores exógenos siempre presentes*, que se alzan ante el individuo como preguntas. No hay valoración de un ser humano en la que observemos otra cosa que la respuesta del individuo singular a las preguntas del mundo exterior social, que le preguntan por su capacidad de contacto social. Esto ha de tenerse en cuenta, y significa un gran paso más allá de todas las demás corrientes psicológicas. Así pues, cuando hayamos establecido estos factores exógenos y la respuesta que da el individuo, tendremos que preguntar por el desarrollo singular de la capacidad de contacto social, que ya tuvo que haberse desarrollado antes en su magnitud constante. Hemos llegado a afirmar que el grado del sentimiento de comunidad (la inclinación a vivir con los demás) se ha conquistado al comienzo de la vida, en los primeros años. Conocemos las circunstancias concretas en las que se forma o no se forma el sentimiento de comunidad, los errores *que se infiltran*, de modo que el individuo, en su *configuración endógena*, no es capaz de responder «correctamente» a los factores exógenos sociales (tú y nosotros, profesión, amor). Es la «*constitución psíquica*», que no es innata, sino que queda terminada en el curso de los primeros años, bajo la influencia de las inferioridades orgánicas y de las influencias del medio, a las que no atribuimos un significado causal ilimitado, sino una «probabilidad estadística». Consideramos todos los rendimientos de un ser humano en dos aspectos: 1. según las exigencias exógenas; 2. según la constitución psíquica. Solo de la tensión entre ambos se desarrolla la actitud de un individuo en una situación, sus «virtudes», sus defectos.

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Quisiera hablar hoy de las principales formas del movimiento expresivo en las personas que tienen demasiado poco sentimiento de comunidad, de la relación de los factores endógenos con los exógenos en las personas que no son capaces de resolver «correctamente» las cuestiones de la vida. También aquí hemos llegado mucho más lejos que otros. Hemos establecido que todas las cuestiones de la vida pueden subsumirse en tres categorías: sociedad, amor, profesión. La cuestión de la religión cae en su mayor parte bajo la cuestión de la sociedad —ordenar la vida terrena conforme a las leyes de un ser supremo al que se adora—, pero, como la cuestión del arte, abarca también las tres cuestiones de la vida. Hoy quiero describir qué formas principales de movimiento se encuentran cuando alguien no está preparado para la solución de una de las cuestiones. En primer lugar se considera «*el movimiento vacilante*», medido por la forma del ritmo y de la velocidad. A primera vista podemos hacer algunas constataciones con ayuda de nuestra sistemática. Por ejemplo, cuando un niño de doce años va todavía al cuarto curso de la escuela primaria. Podemos suponer de antemano, exceptuados los casos especiales, que este niño avanza más despacio. Este avance más lento puede tener un ritmo determinado. El ritmo se muestra en forma de un rasgo de carácter, la perseverancia más o menos deficiente. Si no podemos observar un avance regular, concluiremos que hay inseguridad. Esto es especialmente claro en aquel tipo en que alguien empieza con gran ímpetu para aflojar pronto. (Como caso patológico: la locura maníaco-depresiva.) La segunda forma, en la que podemos notar también enseguida la deficiente relación del individuo con los demás, la desproporción entre la configuración endógena y los factores exógenos, es la *distancia*. En sus formas más simples se encuentra cuando alguien a los 30 años aún no tiene profesión, a los 40 no se ha enamorado nunca, a los 20 aún no tiene un amigo. También aquí podremos concluir que se trata de un individuo que no está correctamente preparado para la solución de una tarea determinada. La tercera forma es la *desviación ante un problema*. Aquí encontramos todos los fracasos. Quisiera subrayar que la fuerte influencia educativa de la psicología individual surgió sobre todo de las experiencias de este tipo, porque a partir de un material inmenso pudimos observar y exponer claramente dónde se originó en la primera infancia el comienzo del extravío, y cómo habría habido que proceder para prevenir los fracasos. La cuarta forma es la *amplitud de despliegue reducida*.[^t4] Alguien no está preparado para todo el problema y lo trocea. Esto se mostrará en el empeño de eliminar ciertas partes del problema. También aquí encuentran ustedes rasgos que son propios de todos los fracasos, no solo del neurótico. Un niño difícil comete sus faltas casi siempre del mismo modo, un carterista sigue siendo un carterista, un ladrón con escalo siempre un ladrón con escalo. La estrecha amplitud de despliegue tenemos que tomarla en consideración también en los casos en que alguien resuelve en parte el problema eliminando ciertas partes, y llega a veces por este medio a la creación artística. Todos estos puntos de vista han de tenerse en cuenta en <!-- S. 244 --> cada caso concreto. No hay que dejarse llevar a una tipología, sino avanzar en la comprensión *del individuo concreto que yerra*. Tendría curiosidad por ver dónde existe en otra corriente psicológica una sistemática tan firmemente trabada. Si consideran ustedes con cuánta autocrítica y escepticismo está dotada nuestra ciencia, todos los reproches de sistemática deficiente resultan ridículos. Precisamente esa es una objeción que un adversario nunca podría hacer. Si de vez en cuando nuestros discípulos hacen tales indicaciones, eso prueba que no han llegado al fondo. En el punto de la sistemática estamos tan ricamente provistos que no necesitamos preocuparnos por haber pasado por alto puntos importantes.

[^1]: Conferencia pronunciada en el grupo de trabajo de médicos individualpsicólogos (*Arbeitsgemeinschaft individualpsychologischer Ärzte*), Viena, mayo de 1932.

[^t1]: La frase está incompleta en el original («wenn einer derartige Mätzchen und sich zu Rang und Würden erheben will»); se suple el verbo entre corchetes. (N. del T.)

[^t2]: *Gebundenheit*: literalmente «vinculación», «estado de lo ligado»; Adler designa el yo como una unidad cerrada y trabada. (N. del T.)

[^t3]: *Soziales Interesse*: Adler usa aquí la expresión que corresponde al inglés *social interest*; se traduce, como *Gemeinschaftsgefühl*, «sentimiento de comunidad». (N. del T.)

[^t4]: *Verkürzte Aufmarschbreite*: metáfora militar, el frente de despliegue de una tropa; Adler la usa para quien solo acomete una parte del problema. (N. del T.)

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*Fuente:* traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original), hecha a partir de la *Internationale Zeitschrift für Individualpsychologie* 10 (1932), cuaderno 4, pp. 241-244 (reimpresión de Swets & Zeitlinger, 1968, en archive.org), cotejada con la imagen de las páginas.

*Traducción:* traducción íntegra al español hecha para la *Escuela Libre de Psicología Adleriana* (2026). *Zögernde Bewegung*, «movimiento vacilante»; *Ausbiegung*, «desviación»; *Fehlschläge*, «fracasos»; *schwererziehbares Kind*, «niño difícil»; *Mitbezogenheit*, «relación con los demás»; *Kontaktfähigkeit*, «capacidad de contacto». Las cursivas reproducen las del original.
