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Title: La orientación del niño según los principios de la psicología individual
Description: Libro colectivo (Nueva York, 1930) dirigido por Alfred Adler sobre los consultorios de orientación educativa de la psicología individual en Viena, con veintiún capítulos de él y de sus colaboradores; se traduce íntegro el capítulo de Adler, «Un caso de la práctica de la orientación educativa», versión taquigráfica de una sesión pública de su consultorio en la que comenta, frase a frase, el informe sobre Fritz, un niño de doce años con enuresis que asiste a una escuela para niños retrasados, y conversa luego con la madre y con el niño.
Author: Alfred Adler
URL: https://adler.school/archivo/adler/1930%20Guiding%20the%20Child%20on%20the%20Principles%20of%20Individual%20Psychology
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<!-- Portada (title page) -->

# La orientación del niño según los principios de la psicología individual

Por Alfred Adler
y colaboradores

Traducido del alemán [al inglés]
por Benjamin Ginzburg, doctor en filosofía

Nueva York
Greenberg, editor

<!-- Verso de la portada: «Copyright, 1930, by Greenberg: Publisher, Inc. — Impreso en los Estados Unidos de América por Vail-Ballou Press, Inc., Binghamton, N. Y.» -->

<!-- Libro colectivo dirigido por Adler: de sus 21 capítulos solo uno, «A Case from Guidance Practice» (pp. 127-147), lleva la firma de Alfred Adler, y es el único que se traduce aquí, íntegro. Los otros veinte, firmados por sus colaboradores del movimiento de la psicología individual en Viena, se citan en el índice con su autor y una línea sobre su contenido, sin texto, porque el inventario de las obras completas no los registra como obra de Adler. Tampoco se traduce la «Prefatory Note» de la editorial (pp. vii-viii). El capítulo «Rivalry Among Children of the Same Family», de Regine Seidler, relata dos casos del consultorio de una asociación de maestros que dirigía Adler y reproduce preguntas del consejero, pero es texto de Seidler. -->

<!-- p. v -->

**Índice.**

- Los consultorios de orientación educativa de Viena. Por Regine Seidler y el Dr. Ladislaus Zilah, 9 — [Historia y organización de los consultorios vieneses, nacidos de la colaboración de los maestros con Adler.]
- El médico y la orientación educativa. Por la Dra. Olga Knopf y el Dr. Erwin Wexberg, 28 — [Los problemas educativos en la consulta del médico, y en especial del pediatra.]
- Cuándo enviar a los niños a los consultorios de orientación educativa. Por Martha Holub y el Dr. Arthur Zanker, 47 — [Tipos de niños, desde la lactancia, que conviene llevar al consultorio.]
- La familia y la orientación educativa. Por la Dra. Alice Friedmann, 53 — [Las dificultades de la educación en la familia de la época y el papel del consultorio.]
- La escuela y la orientación educativa. Por Oskar Spiel y Ferdinand Birnbaum, 66 — [La escuela del trabajo (*Arbeitsschule*) y la psicología individual en el aula.]
- La influencia de la psicología individual en las asociaciones de padres. Por el Dr. Theodor Zerner, 84 — [Las asociaciones de padres de las escuelas vienesas tras la reforma escolar.]
- La orientación educativa preventiva en las asociaciones de padres. Por la Dra. Olga Knopf, 89 — [Charlas y orientación a los padres como prevención de las dificultades educativas.]
- Técnica de la orientación educativa. Por la Dra. Alexandra Adler, 102 — [Cómo se recibe a los padres y al niño en el consultorio y cómo se conduce la entrevista.]
- Errores en la técnica del trabajo de orientación. Por el Dr. Alexander Müller, 119 — [Fallos habituales del orientador: tratar síntomas, teorizar, no identificarse con el consultante.]
- [Un caso de la práctica de la orientación educativa](#un-caso-de-la-practica-de-la-orientacion-educativa). Por el Dr. Alfred Adler, 127

<!-- p. vi -->

- Sobre los métodos educativos basados en la psicología individual (Diálogo entre una orientadora de psicología individual y un médico). Por Martha Holub y el Dr. Alexander Neuer, 148 — [Por qué también tienen éxito consultorios ajenos a la psicología individual, y qué la distingue.]
- Los niños pequeños en los consultorios de orientación educativa. Por Ida Loewy, 157 — [El deseo de ser mayor y la educación de los niños pequeños.]
- Los casos sexuales en los consultorios de orientación educativa. Por Sophie Lazarfeld, 166 — [Casos de dificultades sexuales de niños y jóvenes como parte de su actitud general.]
- La rivalidad entre hermanos (Dos casos del consultorio de una asociación de maestros; consejero, el Dr. Alfred Adler). Por Regine Seidler, 183 — [Una niña insoportable en casa y modélica en la escuela, destronada por el nacimiento de una hermana, y otro caso.]
- Un caso de sordomudez. Por Elly Rothwein y el Dr. Arthur Holub, 193 — [Greta, una niña de cuatro años que no habla sin causa orgánica.]
- El hijo único. Por la Dra. Alexandra Adler, 195 — [La situación desfavorable del hijo único y sus peligros.]
- El niño odiado. Por Martha Holub y el Dr. Arthur Zanker, 210 — [Fritz G., de trece años, con violentos dolores nocturnos de origen psíquico.]
- La huida a la enfermedad. Por la Dra. Friederike Friedmann, 231 — [Anna, de trece años, y sus «espasmos en el corazón».]
- Dos casos. Por la Dra. Lydia Sicher y Martha Holub, 236 — [Dos casos breves, el primero resuelto en una sola conversación.]
- Un caso de trastorno del habla. Por el Dr. Alexander Müller y el Dr. Theodor Vértes, 241 — [Hansi R., una niña de nueve años presentada al consultorio en octubre de 1928.]
- La labor educativa del profesor particular. Por Paul Brodsky, 247 — [El profesor particular ante los niños tenidos por perezosos o poco dotados.]

<!-- p. 127 -->

## Un caso de la práctica de la orientación educativa

Por el Dr. Alfred Adler

<!-- En el original, el informe de la Dra. Langer va en letra pequeña y los comentarios de Adler en letra normal; aquí, el informe va sangrado como cita (>). -->

Fritz, de doce años, fue presentado a nuestro consultorio de orientación educativa el veintiuno de noviembre, en compañía de su madre. La Dra. Marianne Langer dio un informe introductorio. El informe y las observaciones explicativas hechas por el consejero[^t1] se reproducen aquí en letra pequeña[^t2] conforme al texto taquigráfico:

> Fritz, de doce años, viene al consultorio aquejado de enuresis.

Es un niño combativo; probablemente fue mimado en su primera infancia, pero algún acontecimiento lo arrojó de esa posición de mimado. Ahora no se siente bien y empieza a exigir tanto de su madre que ella tiene que ocuparse de él también de noche. Tenemos que buscar aquí indicios de su anterior estado de mimo: que por regla general es desaliñado, que probablemente tiene celos de una hermana o de un hermano menor o mayor, que tiene dificultades <!-- p. 128 --> con la comida y que quiere estar en el centro de las cosas y atraer a los demás hacia sí.

> ... con frecuencia durante el día ...

Cuando oímos que un niño se moja, podemos inferir que se trata de una lucha violenta. No le basta con molestar a los demás de noche: lo hace también durante el día. Tenemos también que averiguar si no estamos aquí ante una deficiencia mental. Las enfermedades orgánicas se dan rara vez en estos casos.

> ... rara vez de noche.

Mientras de día lucha con violencia, de noche, cuando se calma, parece hallarse en mejor situación. No nos sorprenderá saber que lleva su lucha de manera consciente y que la obstinación es un rasgo sobresaliente de su carácter. La obstinación es una lucha algo más consciente.

> Nunca se moja cuando su madre está con él ni cuando está en la escuela.

Esto muestra que hemos de habérnoslas con motivos psíquicos. Cuando su madre está con él no hay necesidad de atraerla hacia sí. En la escuela, probablemente, tampoco se siente mal. Puede que no <!-- p. 129 --> sea en absoluto mal alumno, o quizá no le guste la idea de que lo echen de la escuela.

> La madre está separada ...

Las desavenencias conyugales influyen mal en los niños. Cuando los padres riñen, a menudo descargan su mal humor en presencia de los hijos. Es un hecho llamativo que los niños retrasados, delincuentes, neuróticos, sexualmente pervertidos o bebedores proceden muy a menudo de familias con relaciones conyugales desdichadas. Importa averiguar si el niño no está sobrecargado; la sobrecarga es siempre una causa de dificultades.

> ... vive con sus abuelos ...

Aquí hemos de recordar que los abuelos suelen mimar a los niños. No siempre, por cierto: si la madre es la que mima, entonces la abuela se lo reprocha; si la madre no mima, entonces es la abuela la que mima.

> El niño dormía antes en el dormitorio de los padres.

Esto muestra o bien que el propio niño mimado se esforzaba por estar con sus padres, o bien que los padres querían tenerlo siempre cerca.

<!-- p. 130 -->

> Ahora duerme solo.

Esta circunstancia no puede sernos indiferente; desempeña un papel en la enuresis. Si el niño durmiera en la cama de la madre, no se mojaría.

> El niño está enormemente apegado a su madre ...

Esto confirma nuestra suposición de que el lazo entre la madre y el niño es muy íntimo. Trata de ganarse a la madre para sí y de usarla como apoyo.

> Su abuela lo mima especialmente.

Vemos, pues, que no andábamos muy descaminados en nuestras suposiciones.

> Hace cuatro años estuvo siete semanas hospitalizado con una osteomielitis de la cadera y del muslo.

Es esta una dolencia extraordinariamente propicia al mimo. Después de una dolencia así, los niños sienten con más intensidad la necesidad de que los mimen.

> En aquel momento pareció que habría que amputarle la pierna, pero se curó mediante un tratamiento por anquilosis[^t3].

Dicho de otro modo, hemos de habérnoslas con un defecto corporal, circunstancia que contribuye en gran medida <!-- p. 131 --> a desarrollar en el niño un sentimiento de inferioridad. El mero hecho de que se mime a los niños basta para engendrar en ellos un sentimiento de inferioridad y para privarles de la confianza en sí mismos. El tratamiento por anquilosis tiende a intensificar ese sentimiento de inferioridad y hace que el paciente confíe mucho en el apoyo de los demás.

> A causa de esta enfermedad no fue a la escuela de los siete a los diez años.

Es evidente que estuvo siempre en compañía de su madre.

> A los diez años lo pusieron en el tercer curso de la escuela para niños retrasados[^t4], y actualmente está en el cuarto curso de esa escuela.

Asistir a una escuela para niños retrasados significa una intensificación del sentimiento de inferioridad si el niño no es imbécil ni idiota. Si el niño es débil mental, naturalmente no se da cuenta de que está solo entre niños retrasados. Un niño normal, en cambio, siente que se le degrada si se le envía a una escuela así. Un niño así tiene muchas razones para pensar que es inferior y que está degradado.

> En la escuela avanza bastante bien.

Si es normal, no es de extrañar verlo <!-- p. 132 --> avanzar. No hay para él ninguna ventaja en ello. Ver con un ojo entre los ciegos del todo no es ningún triunfo.

> Tiene algunas dificultades con la aritmética.

Con que solo se le enseñe bien cómo hacerlo, seguro que sabrá calcular tan bien como los demás.

> Cuando en la escuela se pregunta a alguno de los alumnos, él siempre se mete a contestar.

Esto hace pensar que es un muchacho inteligente. Este niño mimado querría estar en primer plano. Mojar la cama es también un medio para ese fin. En la escuela hace bastante buen papel, probablemente no está del todo descontento, pero querría destacar, y por eso se mete a contestar.

> También en el juego tiene que llevar siempre la voz cantante.

Tiene su *estilo de vida*, cosa que no se encuentra en los niños débiles mentales. Podemos decir que la escuela para niños retrasados no es lugar para él. Sabemos que, a consecuencia de sus enfermedades, no está preparado para una clase normal, y que allí, sin preparación, no podría hacer muchos progresos. Habría que <!-- p. 133 --> crear una escuela preparatoria especial para niños así.

> Tiene un hermano cuatro años mayor que él, al que también el padre ha mimado mucho.

De esto podemos inferir que no tiene hermanos menores. Probablemente anda con la idea de que su hermano mayor, en comparación con él, ha sido muy favorecido por la fortuna. Este es el preferido del padre y no tiene que ir a la escuela para niños retrasados.

> El hermano mayor es muy guapo; repitió curso una vez, pero ahora es bastante buen alumno. Es muy serio y maduro.

Si el hermano mayor está bien desarrollado y es imbatible, entonces el menor se convierte en el problema principal. Si el menor hace buenos progresos, se pone a la altura de su hermano y amenaza su supremacía, entonces el mayor se convierte en un problema. Esta experiencia se confirma en el presente caso. El hermano mayor probablemente no pierde ocasión de señalar que el menor está en una escuela para niños retrasados.

> El menor hace con gusto el payaso.

<!-- p. 134 -->

Esto ocurre con frecuencia en los niños que tienen un sentimiento de inferioridad y que tratan de ponerse en primer plano. En este niño encontramos tres hechos coordinados: la enuresis, la tendencia a meterse a contestar cuando se pregunta a otros y la de hacer el payaso. No son sino formas de expresión elegidas por débiles ambiciosos. Nadie que tuviera un sentimiento de confianza en sí mismo actuaría así.

> A menudo grita de noche.

También aquí busca atención. Que grite, que haga el payaso, muestra que es inteligente, que procede de la manera acertada, que hace las cosas del mismo modo que las haríamos nosotros, si se me permite decirlo así, si estuviéramos en la misma posición.

> Con la comida no tiene dificultades.

Una señal de que la familia no ha cometido grandes errores en este aspecto es el hecho de que no se exagera la importancia de la comida. El niño ha arrancado mal en su desarrollo, y en realidad cabría esperar que tuviera dificultades con la comida. No debe <!-- p. 135 --> sorprendernos que no observemos en la estructura de un *estilo de vida* cosas que razonablemente podríamos esperar a partir de nuestra experiencia con la generalidad de los casos de este tipo.

> Se lava y se viste solo.

También en esto la familia ha procedido evidentemente de la manera acertada.

> Los padres y los abuelos paternos son consanguíneos.

Propiamente hablando, esto no tendría importancia, porque los hechos observados en este caso pueden encontrarse también en otros niños. Las dificultades no pueden reducirse aquí a la herencia. Pero quisiera señalar que siempre encuentro matrimonios entre consanguíneos en personas desalentadas; tales personas buscan una especie de seguridad en la elección de su compañero de vida, y la encuentran en personas a las que conocen desde la infancia. Esto da testimonio también de un sentimiento de comunidad[^t5] poco desarrollado, porque para estas personas toda la sociedad se reduce a la familia. No ha de negarse que los descendientes de consanguíneos pueden presentar a menudo inferioridades orgánicas (defectos de los oídos o de los ojos). Pero, hasta donde yo <!-- p. 136 --> he podido establecerlo, esto solo es cierto en los casos en que ambos cónyuges poseen por azar inferioridades paralelas. Muy a menudo vemos niños completamente sanos en familias sin inferioridades paralelas. Nos oponemos a los matrimonios entre consanguíneos sencillamente porque el desarrollo adecuado del sentimiento de comunidad exige la mayor mezcla de sangres posible. Las personas que distinguen tanto entre los de su propia familia y los demás no poseen mucho de ese sentimiento.

> El niño tuvo tos ferina y trastornos de la vejiga.

Estas dolencias ofrecen otra ocasión para un gran mimo. Podemos observar que hay una serie de enfermedades, como la escarlatina, la tos ferina y la encefalitis, que traen consigo inevitablemente el mimo. Numerosas dificultades posteriores pueden reducirse a estas enfermedades. A veces podemos notar que un niño difícil mejora tras una enfermedad grave. Sería, sin embargo, difícilmente cierto sostener que la escarlatina pueda tener un efecto favorable sobre nadie.

> Empezó a andar a los dieciséis meses.

Si hubiéramos de creer a la madre, la enfermedad <!-- p. 137 --> del raquitismo fue quizá en parte responsable del trastorno. Es evidente que estuvo al cuidado de su madre más de lo necesario.

> No aprendió a hablar hasta los tres años.

Esto muestra que no tenía gran necesidad de hablar. De haber tenido esa necesidad, habría hablado antes. Todos sus deseos se cumplían, se lo hacían todo, de modo que no tenía necesidad de hablar. Esto ocurre también en el caso de los sordomudos. Tales niños suelen ser mimados en grado extraordinario y por eso no tienen necesidad de hablar. Las madres comentan a menudo con orgullo que siempre saben lo que el niño quiere. Tales niños desean siempre que se les entienda sin hablar y que se les atienda constantemente. Si un niño así no habla y la persona que lo mima satisface todos sus caprichos, naturalmente podemos esperar tener entre manos un sordomudo. Sabemos también que los niños pueden formar y regular todas sus funciones conforme a su ambiente.

Una vez supe de un niño hijo de una pareja de sordomudos. Este niño era completamente normal, podía oír y hablar. Cada vez que se hacía daño solía llorar a gritos. Le corrían las lágrimas por las mejillas y <!-- p. 138 --> ponía cara triste, pero no lloraba a gritos; sabía que habría sido inútil.[^t6] Las funciones crecen conforme al ambiente: no pueden crecer de otro modo. Aquí podemos recurrir a la psicología de los instintos. El desarrollo de los instintos es una función del ambiente. Al niño de este caso se le ahorró la necesidad de hablar; por eso su habla no tuvo ocasión de desarrollarse a su debido tiempo.

> Todavía ahora habla algo gangoso. Hace cuatro años lo operaron de amígdalas y de vegetaciones adenoideas. Pronto tendrá que someterse a otra operación de vegetaciones. Es un poco de tipo mongoloide.

Resulta algo desconcertante oír que es de tipo mongoloide, porque esto hace sospechar que pertenece a la clase de los niños débiles mentales. No me inclinaría, sin embargo, a hacer tal deducción del mero hecho de que sea mongoloide.

> La parte superior de la nariz es ancha, tiene las orejas separadas, el labio inferior sobresale; por lo demás, el estado nervioso interno es normal. Inteligencia normal. Tiene la pierna derecha rígida. Disfruta mucho con los deportes y, aunque al principio se le prohibieron, se las arregló para tomar parte en ellos hasta donde su pierna se lo permitía.

He notado a menudo que los niños con defectos <!-- p. 139 --> en los brazos o en las piernas toman parte con gran celo en los deportes y a veces llegan a tener mucho éxito. Encontramos aquí otra confirmación de una de las concepciones fundamentales de la psicología individual. Los mejores logros los hace posibles un interés especial que trae consigo una inferioridad orgánica.

En el breve tiempo de que disponemos no podemos alcanzar todo lo que podríamos y quisiéramos alcanzar. Si se pudiera poner a alguien a disposición de la madre y del niño, nuestro trabajo daría resultados más ricos. Nuestra tarea inmediata es hacer al niño valeroso e independiente, ofrecerle clases particulares especiales que le permitan volver a su escuela ordinaria. Hay que darle una meta a la vista que le muestre cómo lograr algo espléndido en el lado útil de la vida; y a medida que lo consiga, sus malas cualidades perderán para él todo valor. Mojarse es su último refugio. Le mostraremos un camino mejor.

Tenemos que ganarnos también el favor de la madre. Porque si hacemos esa propuesta al niño y la madre trabaja contra nosotros, el niño se verá envuelto en dificultades. Ahora mostraré <!-- p. 140 --> a la madre la verdadera naturaleza del niño y trataré de influir en ella en consecuencia.

(Se hace pasar a la madre.)

*Adler* (a la madre): Quiero hablarle de su Fritz. ¿No es uno de los mejores alumnos de su clase?

*Madre:* No podría decirlo.

*Adler:* ¿No es uno de los mejores alumnos de la escuela para niños retrasados?

*Madre:* Todo va bien menos la aritmética. Otros niños le llevan ventaja. La maestra dice que cuando lee despacio lo hace bien. Quiere ir demasiado deprisa.

*Adler:* ¿Qué le gustaría ser?

*Madre:* Ebanista.

*Adler:* ¿A qué se dedica su padre?

*Madre* (con orgullo): Es mecánico dentista. El abuelo tiene un negocio de muebles. Mi padre dice que le gustaría que Fritz aprendiera el oficio para que entienda el negocio de muebles.

*Adler:* Quiere decir que debería hacerse ebanista. ¿Tiene amigos?

*Madre:* Sí, pero exclusivamente niños más pequeños.

<!-- p. 141 -->

*Adler:* ¿Tiene alguna inclinación a estar con otros niños?

*Madre:* Solo quiere jugar con niños más pequeños.

*Adler:* ¿Lo han llevado alguna vez a un consultorio de orientación educativa?

*Madre:* Estuvo con los «Amigos de los Niños»[^t7]. Una vez los niños tuvieron una pelea y el maestro les dio una buena paliza.

*Adler:* ¿Dice la verdad?

*Madre:* A veces se inventa historias, pero no miente.

*Adler:* ¿Sabe manejar el dinero?

*Madre:* Sí, sabe manejar el dinero.

*Adler:* ¿Es de fiar?

*Madre:* Sí, es muy de fiar. Se hace útil en el negocio. Sabe muy bien lo que hace, se ocupa del teléfono y atiende los asuntos bastante bien. Solo que es demasiado infantil.

*Adler:* ¿Cómo se siente en la escuela?

*Madre:* En la escuela se siente muy bien. Durante un tiempo lo mandamos a una escuela privada; <!-- p. 142 --> esperábamos que allí le resultara más fácil. Pero allí no le prestaban mucha atención y dejaron que repitiera curso. Un especialista de los nervios, amigo nuestro, encontró que el niño era normal y nos aconsejó que lo mandáramos a la escuela para niños retrasados.

*Adler:* ¿Cómo son los niños de la escuela para niños retrasados?

*Madre:* Los niños son terribles, pero eso a él no le preocupa. Hay allí niños horribles, muy retrasados. Si yo supiera con seguridad que puedo esperar que salga adelante...

*Adler:* Pero ¿usted nunca lo ha dudado?

*Madre:* Los maestros siempre me consolaban con la idea de que será un buen comerciante. Se interesa por toda clase de cosas, tiene opinión propia sobre muchas cuestiones y da la impresión de bastante independencia. Si no fuera por lo infantil que es...

*Adler:* ¿Se moja a menudo?

*Madre:* Fui también a ver a su maestra y le pregunté cómo le iba en la escuela. Se queja de que también en la escuela se moja. <!-- p. 143 --> Dice que debe de ser una debilidad. Últimamente las cosas han vuelto a empeorar.

*Adler:* ¿Ha empeorado en la escuela?

*Madre:* Avanza. Antes no era capaz de hacer solo sus tareas escolares, pero ahora las hace con toda independencia.

*Adler:* ¿No le han reñido? ¿Qué tal la aritmética?

*Madre:* En aritmética otros niños le llevan ventaja.

*Adler:* Estaría bien que avanzara también en aritmética. ¿Le gustaría mandarlo a nuestro consultorio de orientación educativa? ¿Puede ir solo de un sitio a otro?

*Madre:* Va completamente solo a todas partes. También va solo a la escuela.

*Adler:* En el consultorio se le hará comprender que puede conseguirlo todo y que puede volver a la escuela ordinaria.

*Madre:* Cuando estaba con los «Amigos de los Niños» hacía cosas preciosas. Una vez construyó un teatro muy bonito. Según su maestra, tiene algo que no tiene ningún niño: es muy concienzudo.

<!-- p. 144 -->

*Adler:* Sería mucho mejor que el muchacho volviera a la escuela ordinaria. ¿Cómo es el otro chico?

*Madre:* Un chico estupendo.

*Adler:* ¿Qué actitud tiene con el hermano menor?

*Madre:* Se quieren muchísimo. Ahora la situación es muy distinta. Yo vivo con mis padres, el mayor está con la otra abuela, y los niños no se ven tan a menudo.

*Adler:* ¿Hace rabiar al hermano menor?

*Madre:* Lo compadece mucho y tiembla por él.

*Adler:* Se porta como un padre. Esto se encuentra muy a menudo en los hermanos mayores victoriosos.

*Madre:* El mayor siempre estuvo muy bien desarrollado.

*Adler:* El mayor parece ser muy querido.

*Madre:* El menor lo es todavía más. El mayor tiene un carácter orgulloso.

*Adler:* ¿No se han burlado de él ni lo han ridiculizado <!-- p. 145 --> por lo de la escuela para niños retrasados?

*Madre:* No se burlan de él por la escuela, pero los niños se burlan de él y lo ridiculizan por la pierna: ¡es terrible!

*Adler:* Eso acabará por pasar. También dejará de mojarse. Quisiera aconsejarle que *aliente* al niño, que no lo critique, que no lo riña, sino que lo estimule a hacerlo todo solo.

*Madre:* Mi familia lo critica y le está sacando faltas continuamente.

*Adler:* Dígales en mi nombre que se abstengan de reñirle, criticarle y regañarle. Aplicaremos un método nuevo y lo cambiaremos para bien.

La *madre* se despide dando las gracias.

*Adler:* Que en casa se le provoque siempre es de gran importancia. No sé si han visto alguna vez el tapir del jardín zoológico de Schönbrunn[^t8]. Este tapir tiene la costumbre de darse la vuelta y orinar cada vez que alguien lo molesta o lo irrita; es sumamente desagradable, y a veces descarga su enfado sobre una víctima del todo inocente.

<!-- p. 146 -->

(El niño entra en la sala.)

*Adler* (al niño): ¿Qué tal te va en la escuela?

*Fritz:* Bien.

*Adler:* Eres un chico muy listo. Podrías ser un alumno muy aventajado. Creo que eres cobarde, que no tienes confianza en ti mismo. Crees que esto, la aritmética, es demasiado para ti. Lo conseguirás fácilmente, ¡ya me encargaré yo de que llegues a ser bueno en cuentas!... Luego podríamos arreglar las cosas para que puedas ir a una escuela superior. También en eso te ayudaré. Vamos a tomar enseguida las cosas en nuestras manos, y de pronto descubrirás que todo marcha. Me gustaría que vinieras a nuestro centro, donde puedes jugar y hacer también tus tareas escolares. Lo pasarás bien allí... Yo también era flojo en aritmética; luego alguien me enseñó cómo hacerlo, y llegué a ser el mejor alumno en aritmética.[^t9] ¿Qué pensaría tu maestra si llegaras a ser el mejor alumno en aritmética?

*Fritz:* Le daría una alegría.

*Adler:* ¿Te gustaría darle una alegría?

*Fritz:* ¡Sí!

<!-- p. 147 -->

*Adler:* Vuelve pronto y no hagas caso si un chico te dice alguna tontería. Ya sabes que dicen esas cosas por pura estupidez. Y cuando en casa te critiquen, tampoco tienes que enfadarte enseguida y mojarte. ¡Tienes que ayudarme! ¿Puedo contar contigo? (Se despide del niño.)

[^t1]: *Adviser*: el consejero que dirige la sesión, aquí el propio Adler. En las sesiones públicas de sus consultorios para maestros, un médico o un maestro leía el informe sobre el caso, Adler lo comentaba ante los asistentes y luego hablaba con los padres y con el niño. (N. del T.)

[^t2]: Así en el original inglés, aunque, según el propio impreso, solo el informe de la Dra. Langer va en letra pequeña, y las observaciones del consejero en letra normal. (N. del T.)

[^t3]: *Ancylotic treatment*, *treatment by ancylosis*: inmovilización de la articulación, que queda rígida (anquilosada); de ahí la pierna rígida de la que se habla más abajo. (N. del T.)

[^t4]: *School for backward children*: la *Hilfsschule* vienesa, escuela especial (escuela auxiliar) para niños considerados retrasados o débiles mentales. (N. del T.)

[^t5]: *Social sentiment* en la traducción inglesa: el *Gemeinschaftsgefühl* de Adler, que el archivo traduce siempre «sentimiento de comunidad». (N. del T.)

[^t6]: Así en el original inglés, que parece contradictorio: el niño lloraba a gritos cuando se hacía daño, se entiende que en otros ambientes, y en cambio delante de sus padres sordomudos lloraba sin ruido, porque sabía que gritar habría sido inútil. (N. del T.)

[^t7]: *Friends of Children*: los *Kinderfreunde*, asociación socialdemócrata austríaca de educación y tiempo libre para niños obreros, con hogares, grupos y colonias de vacaciones. (N. del T.)

[^t8]: El parque zoológico del palacio de Schönbrunn, en Viena. (N. del T.)

[^t9]: Adler contaba a menudo que de niño había sido mal alumno de matemáticas y que, tras resolver un día un problema ante el que su maestro se había quedado perplejo, pasó a ser el mejor de la clase. (N. del T.)

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*Fuente:* traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original), hecha a partir del OCR del ejemplar de archive.org cotejado con el facsímil: Alfred Adler y colaboradores, *Guiding the Child on the Principles of Individual Psychology*, traducción [inglesa] de Benjamin Ginzburg, Nueva York, Greenberg, 1930, VIII + 268 págs. (edición británica: Londres, George Allen & Unwin, 1930); capítulo de Adler «A Case from Guidance Practice», págs. 127-147. El libro se tradujo del alemán, pero el original alemán del volumen no se ha localizado en los materiales del archivo. Los comentarios `p. n` del código marcan el comienzo de cada página impresa del original.

*Traducción:* traducción íntegra al español del capítulo de Adler, hecha para la *Escuela Libre de Psicología Adleriana* (2026) a partir del texto inglés de 1930; de los demás capítulos, obra de sus colaboradores, solo se dan en el índice el título, el autor y una línea sobre su contenido. Se conservan la paginación original, las cursivas y la distinción entre el informe sobre el caso (sangrado como cita, en letra pequeña en el original) y los comentarios de Adler. *Child guidance clinic* y *guidance clinic* se traducen «consultorio de orientación educativa»; *educational guidance*, «orientación educativa»; *adviser*, «consejero»; *social sentiment*, «sentimiento de comunidad»; *style-of-life*, «estilo de vida»; *pampered*, «mimado»; *school for backward children*, «escuela para niños retrasados». Las equivalencias fijas se recogen en el glosario del archivo. Las adiciones del traductor van entre corchetes.
