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Title: ¿Qué es la psicología individual? El mundo del niño
Description: Primer artículo de la serie «¿Qué es la psicología individual?», firmado por Adler y redactado a partir de una conversación, publicado en la Neue Freie Presse de Viena (28 de julio de 1929). Expone en forma divulgativa cómo los primeros recuerdos revelan el plan de vida, el origen del sentimiento de inferioridad (órganos débiles, miseria, desamor, mimo), el sentimiento de comunidad como disposición innata, y la reeducación por el estímulo del valor frente al error de sobrevalorar el talento innato.
Author: Alfred Adler
URL: https://adler.school/archivo/adler/1929-07-28%20Was%20ist%20Individualpsychologie%20-%20Die%20Welt%20des%20Kindes
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<!-- S. 23 -->

# ¿Qué es la psicología individual?

## El mundo del niño.

Por el Dr. Alfred Adler.

(De una conversación.)

Comenzamos con el presente artículo una serie en la que el Dr. Alfred *Adler* trata en forma divulgativa los problemas más importantes de la psicología individual.

I.

Un hombre de treinta años sufre estados de angustia en cuanto se atreve a emprender una tarea y la vida le exige una actividad especial, decisiva. Cree recordar que a los tres años estaba sentado en la ventana mirando a la calle. Una impresión duradera de la infancia. A partir de estas dos formas de vivencia puede reconstruirse el principio vital de este hombre: *ser espectador y no actor.* Este recuerdo nos dice que el individuo vivió en su infancia una situación en la que se le sugirió que el método correcto en la vida era comportarse de manera *pasiva*, y en la que se le adiestró para no esperar nada de sí mismo y todo de los demás. Esta actitud es sin duda un error, un malentendido que este hombre comparte con la inmensa mayoría de las personas. *Pero a quien sabe comprender, el primer acto de una vida humana le refleja a menudo de manera maravillosa el final, el quinto acto.*

Los grandes progresos de la ciencia médica nos hacen olvidar con facilidad que *muchísimos niños vienen al mundo con órganos débiles, inferiores*, y por eso no están del todo a la altura de las exigencias de la vida. Estas deficiencias nos pasan tanto más inadvertidas cuanto que la mayoría de los niños se salvan gracias a cuidados esmerados, al arte de los médicos o a su propia capacidad de resistencia. Muchos niños muestran una debilidad del organismo que conservan toda la vida; otros alcanzan más tarde el equilibrio. Pero tanto el desarrollo orgánico como el dominio de las tareas vitales exigen superar dificultades a menudo grandes. En tales casos, el estado de ánimo permanente se caracteriza por un *sentimiento de inferioridad* acentuado, mucho más marcado que el que corresponde a la inseguridad normal del niño ante la vida. *La actitud que se adopta ante las primeras dificultades es la que puede volverse determinante para toda la postura ante la vida:* lo decisivo es si el niño afronta los acontecimientos con valor y confianza en sí mismo o con cobardía e indecisión.

Pero los fundamentos del sentimiento de inferioridad no residen siempre en órganos mal desarrollados. Los niños que crecen en la miseria, o que pasan de una buena situación a una mala, sufren del sentimiento de inferioridad. Y en general la inseguridad surge también en los niños allí donde se les cargan *pesos demasiado grandes*. Y asimismo allí donde tienen que verse privados de todo amor y calor. Con ello sufre entonces el desarrollo de su *sentimiento de comunidad*, y su confianza en los demás no llega a desarrollarse. Otro tipo muy extendido que nace de situaciones infantiles desfavorables es, por ejemplo, el niño *mimado*, que nunca vive dificultades, no llega a desarrollar su capacidad y por eso retrocede ante cualquier obstáculo. Tras una infancia así, las personas viven toda su vida esperando que *los demás lo hagan todo por ellas*. Con los pretextos más diversos se quedan, por así decirlo, detrás del frente de la vida, al margen de las exigencias de su tiempo.

### Sentimiento de comunidad y sentimiento de inferioridad.

El mérito y la importancia de la psicología individual consisten, a mi juicio, sobre todo en haber reconocido *el sentimiento humano de comunidad como disposición anímica fundamental innata*. Además, ha establecido como *segunda disposición fundamental el sentimiento de inferioridad, presente en todas partes*, del que brota un afán continuo de poder y de prestigio. El punto de vista de la psicología individual nos muestra la conducta del nervioso: el *mal método de vida de una persona que no se cree capaz de cumplir las tareas normales* y que por eso adopta otro modo de andar. Son desviaciones que pueden observarse con la mayor claridad ya en la primera infancia, en casa y en la escuela. Los niños malogrados son o bien arrogantes, malintencionados, desconsiderados, descarriados, o bien presentan los rasgos de una resistencia pasiva y son perezosos, mentirosos, indolentes. Pero lo que todos temen más es el peligro de que la tacha de su incapacidad se haga visible.

La reeducación de todos estos niños cargados de dificultades solo se logra por un medio: *infundiéndoles ánimo*. Este método exige, sin embargo, acabar con muchos errores. Así, por ejemplo, en muchos círculos existe la opinión de que *solo con astucia puede uno abrirse paso en la vida*. De que hay que exhibir en todo momento los logros más brillantes. En las muchachas se encuentra a menudo la idea obsesiva de que el *sexo femenino no vale para nada*, de que es solo un objeto para el hombre y tiene una única tarea: ser bella y joven.

Pero el error fundamental más frecuente de los niños consiste en atribuir la máxima importancia al *talento innato*. Esta concepción perjudica a los dotados, porque despierta expectativas que pueden llevar a amargas decepciones, y perjudica también a los aparentemente poco dotados, a quienes induce a abandonar pronto todo esfuerzo y a desanimarse. Pero «quien vence, gana», y el genio —eso quizá no sea más que laboriosidad, se dice en Goethe.

El ser humano se halla ante la vida como ante un problema de aritmética que exige una solución absolutamente correcta, pero que no puede hallarse por completo. El valor, el optimismo y una capacidad de rendimiento ejercitada han de hacer frente, como respuesta necesaria a la necesidad real, a la coacción de la naturaleza. La cultura y los fenómenos anímicos representan los medios y los caminos para mitigar su inseguridad. Las diferencias individuales, la magnitud o la pequeñez de los *errores* cometidos en ello: eso es lo que crea la imagen de la personalidad individual.

<!-- Fin del artículo (filete de cierre). En la misma página siguen el relato «Irene» de Colette y «Ein Mädel von Montmartre» de Elisabeth Janstein, que no se transcriben ni se traducen. -->

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*Fuente:* traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original), hecha sobre la imagen de la página en ANNO (Österreichische Nationalbibliothek, ANNO_nfp19290728, Bild 23): «Was ist Individualpsychologie? Die Welt des Kindes. Von Dr. Alfred Adler. (Aus einem Gespräch.)», *Neue Freie Presse*, Viena, n.º 23300, 28 de julio de 1929, pág. 23. Es el primero de los cuatro artículos de la serie (II: 4-8-1929; III: 11-8-1929; IV: 18-8-1929).

*Traducción:* traducción íntegra al español hecha para la *Escuela Libre de Psicología Adleriana* (2026), con el titular, el subtítulo y la división del original. Las cursivas reproducen el espaciado (*Sperrdruck*) del original. *Gemeinschaftsgefühl* se traduce «sentimiento de comunidad»; *verzärtelt*, «mimado»; *Grundstimmung*, «disposición anímica fundamental».
