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Title: Niños difíciles de educar y adultos nerviosos
Description: Breve artículo de presentación del número monográfico «Psicología del escolar» de la revista de Adler (1925), que une en una sola dinámica psíquica al niño difícil de educar y al adulto nervioso y reivindica la alianza de médico y maestro; se añaden las notas de casos del consultorio de orientación educativa dirigido por Adler publicadas en el mismo número.
Author: Alfred Adler
URL: https://adler.school/archivo/adler/1925-06%20Schwer%20erziehbare%20Kinder%20und%20nerv%C3%B6se%20Erwachsene
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<!-- S. 145 -->

# Niños difíciles de educar y adultos nerviosos

Por el Dr. Alfred Adler (Viena)

En el punto de partida de nuestra psicología individual estuvieron los intentos de dar un fundamento científico al *conocimiento del hombre* (*Menschenkenntnis*) y de investigar la *vida anímica del niño*. Lo que entonces establecimos sobre la importancia fundamental de la *inferioridad orgánica, del sentimiento de inferioridad, de la compensación y la sobrecompensación psíquicas*, sobre el destino del *sentimiento de comunidad* y sobre el efecto orientador del *ideal directriz* es hoy patrimonio firme y lo han adoptado abiertamente todas las escuelas psicológicas y psiquiátricas, a veces con una terminología apenas cambiada.

Para algunos de nuestros partidarios *silenciosos*, ciertamente, estos fundamentos de una doctrina del alma siguieron siendo metal que resuena y címbalo que retiñe.[^t1] Creían a veces ver en ellos trabajos preliminares, cuando todavía les quedaba un largo trecho que recorrer hasta comprender las conexiones más profundas, y no pasaron de la superstición de un condicionamiento causal por los órganos. A otros tuvieron que servirles de adorno para embellecer concepciones ya caducas; a algunos, de salvaguardia para apuntalar teorías vacilantes.

Solo a los consecuentes e intransigentes de entre nuestros colaboradores se les revelaron los conocimientos más valiosos, como las formas del afán de notoriedad descarriado, los modos particulares en que se expresa el desaliento, la maldición de la superstición de un talento innato y el himno consolador del inagotable sentimiento de comunidad. Reconocieron la importancia de un adiestramiento incansable para resolver las tareas que la naturaleza impone a la humanidad, y hallaron el valor de levantar el valor de otros, abatido por error.

En ellos creció, en medida muy distinta que en los demás, la comprensión de las preparaciones deficientes del niño para la vida, y vieron a plena luz la conexión entre las dificultades, abiertas o encubiertas, de la infancia y los extravíos nerviosos y de otra índole en la edad posterior. Se les reveló el hecho del «omnia ad opinionem pertinent»,[^t2] el efecto fundamental de la concepción del mundo[^1] y, sobre todo, la preparación deficiente y errónea del individuo en los niños difíciles de educar y en los nerviosos.

Así se nos fundió la dinámica anímica de unos y otros, niños difíciles de educar y nerviosos, en una sola línea de vida: de una autoestimación demasiado baja surgía un impulso de notoriedad que se extraviaba, y en ambos veíamos, <!-- S. 146 --> en lugar de una actividad rectilínea y de una solución socialmente útil de las cuestiones de la vida, formas de vida que mostraban una actitud evasiva y vacilante, que buscaba egocéntricamente circunstancias atenuantes para encubrir el secreto de una supuesta falta de valor.

Pero así se nos fundió también la investigación de las neurosis con el conocimiento del hombre y con la pedagogía. La psicología individual forja el lazo entre psiquiatría y pedagogía, entre médico y maestro, con más firmeza que nunca antes. Nuestras lecciones y escritos sobre el conocimiento del hombre y nuestros consultorios de orientación educativa ofrecen a ambos un material de estudio y una ocasión nunca antes dada para la *profilaxis del descarrío* (*Verwahrlosung*) *y de las enfermedades psíquicas*.

El presente número, una pequeña fracción del trabajo de la psicología individual, permite asomarse a esta colaboración y a los frutos de nuestra escuela que van madurando en los círculos más amplios.

[^1]: Véase *Wexberg*: «Zur Psychopathologie der Weltanschauung» [Sobre la psicopatología de la concepción del mundo]. Zft. f. d. ges. Neurol. u. Psychiatrie, t. XCVI, cuad. 1/3.

[^t1]: Cita de 1 Corintios 13, 1 («si no tengo amor, soy como metal que resuena o címbalo que retiñe»). (N. del T.)

[^t2]: En latín en el original: «todo depende de la opinión», máxima de raíz estoica. (N. del T.)

<!-- Siguen en el número (S. 146-200) los artículos de A. Simon y K. Seelmann, M. Schlamm y E. Rotwein y L. Seif, que no son de Adler; no se traducen. De la sección «Mitteilungen aus Erziehungsberatungsstellen» (S. 201-206) se traduce solo el informe del consultorio dirigido por Adler; los de los consultorios II (H. Lukacs), III (Hess y A. Lehrer), IV (R. Allers) y V (L. Seif, Múnich) se omiten. -->

<!-- S. 201 -->

## Comunicaciones de los consultorios de orientación educativa

### I. Consultorio de orientación educativa

Director: Dr. Alfred Adler

1\. *Muchacha de catorce años, pequeña*, que sin razón se tiene por llamativamente guapa; desde los tres años quiere ser la mayor actriz de cine y apremia a su madre para que publique su retrato en los periódicos. En la escuela, progresos deficientes; pendenciera, dominante. Perdió pronto al padre. Es la segunda de tres hermanas.

Fuerte afán de notoriedad que empuja hacia lo exterior (segunda hermana); busca el camino de la menor resistencia, a menudo falseando la realidad, mediante la fantasía. Gran peligro en caso de una derrota.

<!-- S. 202 -->

*Consejo*: No rechazar bruscamente la profesión que ha elegido, sino orientarla con cautela hacia las dificultades (aunque no insuperables), señalarle la importancia del trabajo y del estudio en la profesión de actriz y el papel menor de la belleza. Exhortarla a seguir estudiando, haciéndole ver que la profesión de actriz requiere una formación superior, y recomendarle encarecidamente que, si dentro de tres años sigue con la intención de ir al cine, asista a una buena escuela de arte dramático.

2\. *Muchacha de catorce años, bien desarrollada*, de la que se quejan porque anda callejeando con chicos y chicas y vuelve tarde a casa; también en la escuela, rendimiento deficiente. Se comporta como si fuera más que sus compañeras de escuela. El padre —pendenciero, pesimista— teme que la muchacha ya no quiera ir a la escuela.

Como el rendimiento escolar es escaso, busca satisfacciones propias por la vía de la vida social e intenta dejar fuera la escuela. De ahí también un afán más fuerte por el lado erótico.

Necesidad de una base más sólida en la escuela y de una indicación alentadora sobre la necesidad de una mejor formación también para todas las demás relaciones de la vida.

3\. *Muchacho de trece años*, 2.º curso de la escuela cívica (*Bürgerschule*):[^t3] no trabaja nada, pero está muy satisfecho de sí mismo y de su rendimiento; molesta continuamente a los maestros con preguntas y ofreciéndoles objetos inservibles. Con las chicas, grosero y atrevido. Enemistad constante con los padres; después de cada riña, enuresis. Tics musculares en la cara. Muy miedoso, muy inquieto, pequeño, enclenque. Desalentado por una madre demasiado enérgica, privado de toda capacidad de decisión. El maestro le induce con éxito a ejercitarse en la gimnasia. Desde entonces, pequeña mejoría. Se aclara al muchacho y a sus padres lo perjudicial de la situación.

4\. *Muchacha de quince años*, 3.º curso de la escuela cívica. Rendimiento escolar normal hasta el suicidio del padre el año pasado. Desde entonces, rápido empeoramiento; ya no colabora. Asedia a la maestra con cartas que contienen propósitos de suicidio. («Yo» siempre escrito con mayúscula.)[^t4] Amenaza con suicidarse en el acto si se avisa a la familia. Fuerte tendencia al desprecio hacia el entorno, sobre todo hacia el hermano, que coquetea con su amiga. Se siente abandonada y rebajada por el padre y por el hermano. Intenta resarcirse de esa pérdida dominando a la maestra y manteniéndola atemorizada.

5\. *Niña de 9 años*, 3.ª clase de apoyo (*Förderklasse*). Robusta, guapa, bien cuidada. Tuberculosis ósea, leve cojera. Ataques de ira y de destrucción de la máxima intensidad. Tan irascible desde su estancia en una colonia de vacaciones donde, por haber empujado por descuido a una compañera al agua, se la castigó excluyéndola de los paseos en común. Sigue sintiéndose excluida, desea daños corporales a otros, busca vengarse de su «inferioridad». Se le dan las aclaraciones correspondientes.

6\. *Niña de 10 años*, 4.º curso de la escuela primaria. Muy débil y mísera, parece una niña de seis años. A los seis años ya había tenido gripe, de pequeña convulsiones (*Fraisen*). De ahí que fuera constantemente objeto de atención. Sigue intentando forzar la máxima atención comiendo mal, con mal aspecto, con miedo y gritando de noche. Preguntada, admite haber usado los gritos también de día como medio para retener a la madre.

7\. *Muchacha de 14 años y medio*, asiste a la escuela cívica, perturba la clase con preguntas continuas, siembra la discordia en la clase, confunde palabras, tiembla; preguntada, admite que su temblor es en realidad una escapatoria ante las exigencias de rendimiento, y lo abandona también tras una conversación. La madre vive en un estado de excitación intensa y constante y sufre agorafobia. El padre, severo. Visiblemente demasiado apegada a la madre, de ahí miedosa y, cuando los demás son tolerantes, impertinente. Instrucción.

8\. I. St., *13 años*, 2.º curso de la escuela cívica. Queja: mala en aritmética, a punto de suspender, empieza muchas cosas con ardor para dejarlas pronto, propensa a la jactancia, y anda con chismes. Obstinada.

Rasgos de su personalidad dignos de mención: tiene facilidad de palabra, escribe buenas redacciones, tiene inclinación y aptitud para mandar; *ante una reprensión* se hunde, con el elogio se enardece sin medida. Incipiente tendencia a hacer novillos.

Antecedentes: procede de una familia que ha conocido *días mejores*. Preferida del padre; matrimonio desavenido. No pudo hablar hasta los 2 años y medio (véase arriba: buena oradora). Se metía cualquier cosa en la boca (tipo oral, *Mundmensch*).

Punto de vista más importante: naturaleza combativa, en parte desalentada (respecto de la escuela), sedienta de reconocimiento. Algunos detalles dejan ver una línea de desarrollo hacia la profesión de actriz. Si sufre una derrota manifiesta en la escuela (suspenso), se desalentará todavía más y rehuirá todavía más. Es urgente indicarle que en aritmética también podrá seguir sin duda el ritmo. Asimismo (dado que falta poco para el fin de curso), que se la pasará al curso siguiente porque se está seguro de ello. (Con clases de repaso durante las vacaciones.) La objeción de que las demás alumnas podrían ver en este proceder un agravio injustificado ofrece la ocasión de aclarar también a las compañeras <!-- S. 203 --> la situación y de mostrarles que su deber es ayudar a los compañeros que se equivocan.

9\. *Muchacho de 13 años y medio*, que dejó voluntariamente el *Gymnasium* por fracaso y ahora va a la escuela cívica. Trabaja bien mientras la atención del maestro le sigue. Deja de colaborar, se vuelve obstinado y malicioso cuando se deja de ocuparse de él. Se arrima a los compañeros de modo importuno, presume, y cuando lo rechazan muestra odio y cólera. Un hombre mayor abusó de él y le pagó por ello. Visiblemente mimado por la madre. Gran ambición. Si no puede destacar por sus logros, lo hará entonces por el descarrío. Se le sugiere que se quite la costumbre de fanfarronear y que dedique más constancia al rendimiento efectivo. Su conducta actual muestra que no se tiene en nada. En el mismo sentido alentador se influye sobre el padre, en particular para que el muchacho pueda alcanzar su meta de ser ingeniero de construcción.

<!-- Fin del informe del consultorio de Adler. Sigue (S. 203) «II. Consultorio de orientación educativa. Director: Dr. med. Hugo Lukacs; secretaria: Susanne Schalit»; no se traduce. -->

[^t3]: *Bürgerschule*: en la Austria de la época, escuela de tres (luego cuatro) cursos que seguía a los cinco primeros de la escuela primaria (*Volksschule*) para los alumnos que no iban al *Gymnasium* (la escuela media de ocho cursos, con latín y griego, que llevaba a la universidad; se deja en alemán, porque ni «gimnasio» ni «instituto» le corresponden en español); aquí, «escuela cívica». (N. del T.)

[^t4]: En alemán, el pronombre *ich* («yo») se escribe normalmente con minúscula. (N. del T.)

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*Fuente:* traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original), hecha a partir del número digitalizado en Internet Archive: Alfred Adler, «Schwer erziehbare Kinder und nervöse Erwachsene», *Internationale Zeitschrift für Individualpsychologie*, año 3, n.º 4 (Viena, junio de 1925), págs. 145-146; y «Mitteilungen aus Erziehungsberatungsstellen. I. Erziehungsberatungsstelle. Leiter: Dr. Alfred Adler», *ibid.*, págs. 201-203. Las notas de casos aparecen sin firma bajo la rúbrica del consultorio que dirigía Adler; no consta quién las redactó. Los comentarios `S. n` del código marcan el comienzo de cada página impresa del original.

*Traducción:* traducción íntegra al español de ambos textos, hecha para la *Escuela Libre de Psicología Adleriana* (2026). Se conservan la numeración de los casos, las cursivas (que reproducen el espaciado del original) y la paginación original. Las equivalencias fijas de los términos de la psicología individual se recogen en el glosario del archivo; las adiciones del traductor van entre corchetes.
