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Title: ¿Ineducabilidad del niño o incorregibilidad de la teoría? Observaciones sobre el caso Hug
Description: Resumen, publicado en la Arbeiter-Zeitung, de una conferencia de Adler en el Volksheim de Viena a raíz del proceso contra Rudolf Hug, el joven que en 1924 asesinó a su tía, la psicoanalista Hermine Hug-Hellmuth. Adler rechaza las afirmaciones oídas en el juicio de que el muchacho «ya no tenía salvación», niega las inclinaciones criminales innatas, sostiene que el criminal es un desalentado y pide un instituto de educación que evite que esos niños se vuelvan delincuentes.
Author: Alfred Adler
URL: https://adler.school/archivo/adler/1925-03-05%20Unerziehbarkeit%20des%20Kindes%20oder%20Unbelehrbarkeit%20der%20Theorie
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<!-- S. 6 -->

# ¿Ineducabilidad del niño o incorregibilidad de la teoría?

Observaciones sobre el caso Hug,[^t1] por el Dr. Alfred Adler.
(Según una conferencia pronunciada anoche en el Volksheim.)[^t2]

Quiero volver, prescindiendo por completo de las personas y del punto de vista científico, sobre algunas afirmaciones que se han hecho en este proceso. Solo quiero mencionar que alguien declaró allí: «*El muchacho ya no tenía salvación*». Tendríamos mucha curiosidad por saber dónde empieza y dónde termina la posibilidad de salvar a una persona y por qué este muchacho no tendría salvación. Quiero señalar lo difícil que resulta en algunas familias confiar a alguien una desgracia semejante dentro de la propia familia, y cuánto se procura hacer de ello un secreto. Pero ese secreto se vuelve entonces gigantesco, porque es, por así decirlo, una *ventaja* para el que va por mal camino. Puede ser que en una familia en la que la pedagogía está en su casa el secretismo en un caso así sea todavía mucho mayor que en otras. Naturalmente, en este caso es un perjuicio especial que un fracaso educativo en un entorno educador no se quiera pregonar a los cuatro vientos. Pero se ve lo que ha resultado de ello. Porque hay gente que va por ahí sabiendo ya que ahí no hay nada que salvar. ¿No se habría podido evitar, sin embargo, una desgracia mayor?

Desde hace años se considera el daño más grave en la educación de los niños decirle a un niño a la cara que no tiene salvación. Esta certeza no puede habérsele ocultado al niño, y aunque no haya oído estas palabras cien veces, sí la ha sentido. No hay nada más dañino que quitarle a un niño la esperanza en el futuro, y no hay forma más dañina de hacerlo que diciéndole: «Eres un golfo y acabarás en la cárcel», etc. Aunque quien lo dice seguramente no lo diga en serio, actúa de modo destructivo sobre la fe del niño en sí mismo. Si consideramos a los delincuentes violentos, entre los delincuentes solo encontraríamos personas *que han perdido el valor* para mantenerse en pie en la vida normal. Es, pues, literalmente jugar con fuego mostrarle a un niño su futuro en la carrera del delito.

Si yo adopto el punto de vista de que un niño no tiene salvación, no es solo un punto de vista personal, sino que actúa más allá de mí sobre el entorno. Si se predice una desgracia, es exactamente como si se la hubiera *provocado*. Afirmaciones como «fulano no tiene salvación» tenemos que rechazarlas de entrada, porque no podemos ver en ello ningún criterio de distinción, *porque no creemos en inclinaciones criminales innatas*, sino que podemos mostrar con toda claridad cómo todos los rasgos de un fracaso semejante nacen de un error que podemos señalar con el dedo. Debo mencionar además que, por ejemplo, una afirmación como la de que el hombre está acabado a los cinco años no concuerda con las concepciones de la *psicología individual*. Vamos incluso más lejos, al decir: está acabado a los dos años, *pero no de modo inalterable*; lo que ocurre es que en el segundo año de vida ha recibido, conforme a la situación en que crece, figura y forma, pero es ilícito concluir del hecho de que exista ya tan pronto una unidad de la persona que ese germen del mal tuviera que seguir proliferando. Y es un grave error decir que aquí no cabía educar, sino solo curar. *No tendríamos nada en contra de que, en lugar de educar al muchacho, se le hubiera curado.*

Oímos también que algo, al parecer, sí se hizo. En concreto, se le hicieron reconvenciones a Hug, pero él siguió cortés y frío y continuó robando. Este método goza de favor desde hace años y no es ningún invento nuevo. No puede alegarse aquí que se trate de una desgracia inmutable, porque no intervinieron correctamente ni la familia, ni la sociedad, ni el Estado, procurando un remedio para fracasos semejantes de la educación familiar. Otra afirmación, que en realidad se suma a las demás, fue la de que Hug no era apto para que se le pegara. No es nada fácil hacerse una idea de ello. Quizá podría entenderse más bien en el sentido de que no se habría dejado pegar, aunque él mismo dice que habría sido feliz si alguna vez le hubieran dado una buena paliza. Aun así, no somos partidarios del castigo corporal, por mucho que él lo desee tan ardientemente. Pues algunos delincuentes han afirmado que habrían cometido sus fechorías con más facilidad si hubieran tropezado con una resistencia; también el gran conocedor del alma Balzac dice en una ocasión que el asesino desea que la víctima se defienda, para encontrar una justificación de su crimen. Podemos, pues, entender que le hubiera gustado que le pegaran, porque entonces habría podido remitirse a ello; pero habría sido superfluo, porque llegó a lo mismo sin palizas, y probablemente con palizas mucho más fácilmente todavía. Creo no equivocarme si observo que todas estas afirmaciones del tutor[^t3] no contienen concepciones científicas nuevas, sino que han sido sacadas de los desvanes más antiguos. No contienen conocimientos nuevos, sino que solo expresan la propia inseguridad para encontrar un verdadero remedio en una organización de los medios de protección contra tales males. Que quizá *ninguna doctrina* sea capaz de eliminar males de cierta envergadura en condiciones deficientes es, desde luego, evidente. Pero habría que alzar la voz, y no quedarse mirando cómo alguien se precipita hacia el abismo. Habría que tomar conciencia de que no se trata de trabajar en malas condiciones, sino también de que lo más necesario sería impedir, *mediante la creación de un instituto de educación para niños sociales*,[^t4] que estos se vuelvan delincuentes, y lograr, en cambio, que reciban una educación bien dirigida. *Y, sobre todo, habría que desechar la idea de que alguien esté perdido sin remedio.*

[^t1]: El 9 de septiembre de 1924 Rudolf (Rolf) Hug, de dieciocho años, mató en Viena a su tía, la psicoanalista infantil Hermine Hug-Hellmuth, en cuya casa se había criado. El proceso, pocos días antes de esta conferencia, dio lugar a declaraciones según las cuales el joven era incorregible. (N. del T.)

[^t2]: El *Volksheim* de Viena-Ottakring, institución de educación popular de adultos en la que Adler daba cursos. La conferencia tuvo lugar el 4 de marzo de 1925. (N. del T.)

[^t3]: *Vormund*: el tutor legal del muchacho, que había declarado en el proceso. (N. del T.)

[^t4]: Así en el original («für soziale Kinder»); por el contexto puede tratarse de una errata por *asoziale* («asociales») o de una forma abreviada de «niños socialmente desamparados». (N. del T.)

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*Fuente:* traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original), hecha a partir de la imagen de página de ANNO (Österreichische Nationalbibliothek, aze/19250305/6): *Arbeiter-Zeitung* (Viena), n.º 63, 5 de marzo de 1925, pág. 6. La impresión de la página es borrosa y el texto se ha transcrito manualmente de la imagen; en el original se indican las pocas lecturas inseguras.

*Traducción:* traducción íntegra al español hecha para la *Escuela Libre de Psicología Adleriana* (2026). Se conservan las cursivas (que reproducen el espaciado del original). Las adiciones del traductor van entre corchetes.
