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Title: La capacidad de carga del alma humana
Description: Autorresumen de la ponencia de Adler en el I Congreso Internacional de Psicología Individual (Múnich, diciembre de 1922), publicado en su Internationale Zeitschrift für Individualpsychologie: la capacidad del alma para soportar las exigencias de la vida depende de la fuerza de su vínculo con la comunidad; el neurótico, aislado y ambicioso, se desalienta ante las tareas sociales, profesionales y eróticas, y la cura debe atacar su afán de superioridad y alentarlo.
Author: Alfred Adler
URL: https://adler.school/archivo/adler/1923-11%20Die%20Tragf%C3%A4higkeit%20der%20menschlichen%20Seele
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<!-- S. 42 -->

<!-- Forma parte del «Informe sobre el I Congreso Internacional de Psicología Individual en Múnich, diciembre de 1922 (autorresúmenes)», que abre en la pág. 30 con «Psicología individual y concepción del mundo» de Adler. Solo se traduce el autorresumen de Adler. -->

DR. ALFRED ADLER (Viena):

# La capacidad de carga del alma humana.[^t1]

Aunque la psicología individual se ha esforzado con éxito en despojar a la neurosis y a la psicosis de su apariencia de pasividad y en poner de manifiesto el gran activo, la lucha, la acusación vehemente, el desprecio, el afán de dar pruebas de superioridad, que constituye su resorte más fuerte, podemos sin embargo, teniendo en cuenta los grandes costes de orden anímico, calificar el desarrollo de estos padecimientos de derrumbe. La magnitud del derrumbe la estimamos por la diferencia entre el neurótico y el semejante que, al contrario que aquel, participa de la comunidad, de sus exigencias y de sus bienes.

Este distanciarse de las exigencias de la comunidad solo se produce en personas exclusivas, aisladas, cuyo contacto con la vida fue siempre suelto y en la mayoría de los casos solo se estableció a través de la ambición personal. Pues bien, la experiencia muestra regularmente que todas las tareas de la vida pueden dividirse en tres grupos:

1. la social,
2. la tarea profesional, y
3. la erótica.

Los predispuestos a la neurosis se distinguen por adoptar una posición equivocada ante todas estas cuestiones, por no ver en todas estas exigencias, más o menos, sino asuntos personales y privados, por pasar por alto las relaciones comunitarias y desconocer lo que tiene validez general. En consecuencia, pierden fácilmente el valor en caso de fracaso o de una derrota amenazadora. La capacidad de carga del alma humana depende, por tanto, de la fuerza de su vínculo con la comunidad. Se mostrará con la mayor claridad en la proximidad de una decisión o de una prueba cualquiera.

Si la capacidad de carga del alma humana está quebrantada, ello se mostrará claramente en su actitud ante las exigencias de la vida. Los defectos menores se manifiestan como si el paciente quisiera darse a entender a sí mismo y al mundo: «¡A mí no se me puede exigir tanto; a mí hay que medirme con otra vara!». «¡Lo que hago no es todo lo que podría hacer si estuviera sano!». Los grados más fuertes de la neurosis y la psiconeurosis le dan a uno a entender: «¡A mí no se me puede exigir nada en absoluto!». Algo de esta actitud tienen todos los seres humanos. Los síntomas y los cuadros clínicos se sitúan todos en un escenario de guerra alejado de la norma y muestran en su estructura, siempre reconocibles para el psicólogo individual, el sentimiento de inferioridad y el afán personal de superioridad, ambos limitados a un espacio estrechísimo: la familia o la propia persona. En el delirio, en el aislamiento, en la psicosis en general, se muestra con claridad el desprendimiento de la comunidad, pero a la vez su sobrepujamiento mediante la desvalorización del semejante y de la lógica. El demente ha roto la conexión con las tres cuestiones fundamentales de la vida citadas, porque ya no se cree capaz de una solución, porque está desalentado.

El desaliento se produce con tanta más facilidad cuanto más aspira a la superioridad. Su fuerza de carga se ve desgastada sistemáticamente por fracasos que cabe esperar con seguridad. Se puede predecir su ruptura de las relaciones. Se puede predecir también el momento de su derrumbe. Está siempre amenazado en cuanto llega al frente de la vida. Las fases de la pubertad, del amor, del comienzo de la vida profesional, del envejecimiento son las fases más decisivas. Dentro de ellas se mostrará el quebranto de su capacidad de carga en cuanto se vea ante decisiones.

Los alientos pueden reforzar la capacidad de carga e impedir, atenuar o aplazar el estallido de la neurosis.

El punto de ataque de la cura es, por tanto, el afán de superioridad; la meta: la reconciliación con la realidad y el aliento. Por eso solo la psicología individual ofrece la posibilidad de un tratamiento etiológico, porque sus concepciones fundamentales ponen de manifiesto los errores que han quebrantado la capacidad de carga del alma.

[^t1]: *Tragfähigkeit*: capacidad de carga o de resistencia, término de la estática (lo que una estructura puede soportar sin derrumbarse); Adler juega con esa imagen al hablar después de «derrumbe» (*Zusammenbruch*). Más abajo usa también *Tragkraft*, «fuerza de carga». (N. del T.)

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*Fuente:* traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original), hecha sobre el fascículo digitalizado en archive.org (IZI_II_1923_2): Alfred Adler, «Die Tragfähigkeit der menschlichen Seele», autorresumen de su ponencia en el I Congreso Internacional de Psicología Individual (Múnich, diciembre de 1922), *Internationale Zeitschrift für Individualpsychologie* 2 (1923), n.º 2, noviembre de 1923, pág. 42. Los comentarios `S. n` del código marcan el comienzo de cada página impresa del original.

*Traducción:* traducción íntegra al español hecha para la *Escuela Libre de Psicología Adleriana* (2026). *Kriegsschauplatz* se traduce «escenario de guerra», como en el glosario del archivo; *Mut*, *Entmutigung* y *Ermutigung*, «valor», «desaliento» y «aliento»; *Übergipfelung*, «sobrepujamiento».
