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Title: Reseñas: Pelmann, Estados psíquicos fronterizos; Tras cerrojos y rejas; Nadastiny, ¿Infrahombres o locos?
Description: Tres reseñas breves de Adler en los primeros números del Zentralblatt für Psychoanalyse (octubre y diciembre de 1910): un libro de divulgación psiquiátrica sobre los estados fronterizos, que lee a la luz del sentimiento de inferioridad y la protesta masculina; las memorias anónimas de un preso, que le sirven para denunciar el efecto destructivo de la cárcel; y un panfleto contra la psiquiatría criminal.
Author: Alfred Adler
URL: https://adler.school/archivo/adler/1910-10%20Referate%20%28Pelmann%2C%20Psychische%20Grenzzust%C3%A4nde%3B%20Hinter%20Schloss%20und%20Riegel%3B%20Nadastiny%2C%20Untermenschen%20oder%20Narren%29
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<!-- Tres reseñas de Adler de los primeros números del Zentralblatt. La cuarta que el inventario agrupa bajo este número, sobre Wulffen, Der Sexualverbrecher (H. 3, págs. 118-119), está en el archivo como pieza propia (AA1910-06) y no se repite aquí. -->

## [Cuaderno 1/2, octubre de 1910]

<!-- S. 78 -->

**Psychische Grenzzustände** [Estados psíquicos fronterizos], por el Dr. *Karl Pelmann.*[^t1] 2.ª edición, Fr. Cohen, Bonn, 1910 (316 págs.).

Un libro del conocido psiquiatra, escrito para profanos cultos. Una gran experiencia médica, un interés eminente por la historia de la cultura y una mirada segura para los terrenos fronterizos de la patología caracterizan su trabajo. Con soltura de lenguaje e ingenio en la consideración de sus problemas, sigue los hilos que se tienden desde la vida anímica del hombre normal hasta los fenómenos patológicos, y los sigue también hasta aquella capa más profunda donde se hacen valer lo inconsciente y la inferioridad orgánica. Con frecuencia las tendencias hereditarias son para él decisivas, *sin que se tenga en cuenta su lado subjetivo, el sentimiento de inferioridad.* *Así queda también en la oscuridad la dinámica de los «fronterizos», su protesta masculina compulsiva,* que solo se considera como una propiedad innata y casi incorregible. Con todo, la vida afectiva e instintiva se tiene siempre en cuenta, y se destaca la importancia del instinto sexual. Y el autor sabe desarrollar sus observaciones y experiencias de un modo tan circunspecto y constructivo que adquieren gran valor como material para psicólogos, pedagogos y para el psicoanalista.

La importancia de la materia tratada la indica el rico índice. El autor trata todos los problemas que han proporcionado a la ciencia psicoanalítica un material de investigación tan valioso: *El delincuente — Suicidio* — Regicidas — Locura cesárea — *Anomalías sexuales* — Bebedores — Granujas, vagos y vagabundos — Mentirosos, querellantes — *Afectos y pasiones — Avaricia y celos* — Excéntricos y locos — *Representaciones obsesivas* — Hipnotismo — *El genio* — Mística y éxtasis — Videntes y profetas — Brujas y posesos — Enfermedades psíquicas colectivas.

Frente a este material, ordenado con agudeza y circunspección y provisto de detalles históricos sobreabundantes, el reseñador quisiera permitirse señalar el mecanismo, descubierto por él, del «*hermafroditismo psíquico con subsiguiente* <!-- S. 79 --> *protesta masculina*», al que se someten todos los casos fronterizos, incluidas las neurosis. La exageración de la protesta masculina puede manifestarse en el querer, el pensar, el fantasear o el obrar, y nos hace sentir como anormal la representación de meta. O bien afloran a la superficie «*tendencias a la seguridad*» extraordinariamente exageradas frente a la representación de meta, de modo que se recibe de ello la impresión de lo «extravagante». — El capítulo sobre las «representaciones obsesivas» interesará sobre todo al médico psicoanalista. *Pelmann* arremete virilmente contra lo «inconsciente» y señala también fenómenos semejantes en el ámbito de lo normal. La casuística presentada es rica y valiosa, y deja traslucir por todas partes el mencionado «mecanismo obsesivo», en especial las líneas masculinas en su intensificación hasta la compulsión. *El desarrollo del neurótico obsesivo a partir del hermafrodita psíquico* se expresa a veces de forma palpable, sobre todo en el magnífico cavilador obsesivo de *Meschede*,[^t2] que pregunta, entre otras cosas, si se podrían producir también hermafroditas, si también en el sexo femenino hay pantorrillas feas y si se las podría mejorar mediante la cría.

*Adler.*

## [Cuaderno 3, diciembre de 1910]

<!-- S. 112 -->

**Hinter Schloss und Riegel** [Tras cerrojos y rejas]. Un relato inmoral, no de culpa y expiación, sino de delito y castigo.[^t3] Albert Langen, Múnich.

El autor desconocido describe el tiempo de su prisión preventiva y de los trabajos forzados a que fue sometido por malversación. Un minucioso autoanálisis, que se remonta a la comisión del delito, describe impresiones, sensaciones, sentimientos y efectos de la reclusión penal y de la excarcelación. Se siguen con tensión e interés las descripciones de este hombre versado en leyes, que siente por una vez en carne propia la dureza del *jus talionis*. Y muchas de sus intuiciones merecen un interés detenido. Así, cuando niega que el arrepentimiento sincero haya de incluir la confesión del delito, porque la desconfianza en la justicia del derecho penal puede interponerse. Del mismo modo sus consideraciones sobre el deslizamiento hacia la <!-- S. 113 --> estafa de altos vuelos, favorecido por la ligereza, la soberbia y una expectativa optimista. Salen a relucir las durezas superfluas y la larga duración de la instrucción, y la vergüenza que le impidió confesar a un juez malintencionado las causas más profundas de su acto. Cómo una desconfianza exacerbada le empuja a taponar el mechero de gas para no ser víctima de un envenenamiento intencionado con gas de alumbrado nos muestra la contrapartida normal de una psicosis carcelaria paranoica. Con espanto aprende a comprender que el significado de la pena de presidio solo lo capta quien la sufre en sí mismo, y que frente a estos tormentos el sentimiento de culpa retrocede por completo. Lo que el autor sabe contar de los malos tratos de los vigilantes, de la falta de aire, de luz, de alimento y de ropa conmoverá e indignará a cualquiera. El psicólogo le dará toda la razón en que tales malos tratos continuados no pueden tener un efecto corrector. La aparición compulsiva de ensueños diurnos, de cavilaciones fantásticas, de victorias y triunfos, nos muestra el puente hacia la neurosis y la psicosis, y merece por ello la atención especial de los psicólogos criminalistas. «La prisión»[^t4] de *Leonid Andréiev* describe precisamente este efecto del aislamiento celular en el predispuesto, con desenlace en la psicosis. — Quebrantado en cuerpo y espíritu, no corregido, sino deshonrado y corrompido, abandona nuestro recluso la cárcel, para seguir sufriendo fuera bajo el reproche permanente de la pena cumplida.

*Adler.*

**Untermenschen oder Narren?** [¿Infrahombres o locos?] Una crítica psicológico-criminal de la doctrina clínica de la vida anímica del delincuente. Material de estudio para juristas penales y médicos, por *Franz Nadastiny.* Karl Konegen, Viena, 1910.

Un conocido psiquiatra alemán es demolido, con «mordacidad corrosiva». La ciencia psiquiátrica se presenta como una plaga epidémica y se demuestra su carácter pernicioso en conjunto y en detalle. Motivos de lucro, y sobre todo la falta de formación filosófica y psicológica de los médicos, explicarían la existencia de la psiquiatría criminal.

Por lo demás, el autor ha elegido bien su punto de vista psicológico. También más de un grito lanzado con ira resulta certero, pero alcanza las más de las veces al derecho hoy vigente, al que la psiquiatría se somete, por desgracia a menudo con demasiada docilidad. Que la investigación de la herencia, en sus últimas consecuencias, en la doctrina de la inferioridad orgánica, se convierta en el punto de partida real de una doctrina del carácter y de los instintos, probablemente sorprenderá al autor. Es dudoso que ello influya en su odio a la orientación científico-natural y a la biología. — En conjunto, un libro que solo necesita lectores que se complazcan en el brillo de viejas concepciones y quieran acallar a gritos los progresos científicos.

*Adler.*

[^t1]: Así en el impreso; el autor es el psiquiatra Carl Pelman (1838-1916), de Bonn. (N. del T.)

[^t2]: Franz Meschede (1832-1909), psiquiatra alemán, de quien Pelman cita un caso de cavilación obsesiva. (N. del T.)

[^t3]: El subtítulo juega con los títulos alemanes de la novela de Dostoievski, *Schuld und Sühne* y *Verbrechen und Strafe* (*Crimen y castigo*). (N. del T.)

[^t4]: Adler da el título alemán «Gefängnis»; no se ha identificado con seguridad a qué obra de Leonid Andréiev se refiere. (N. del T.)

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*Fuente:* traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original), hecha a partir de los números completos del *Zentralblatt für Psychoanalyse* 1 (1910/11), H. 1/2 (octubre de 1910), págs. 78-79, y H. 3 (diciembre de 1910), págs. 112-113, sección «Referate und Kritiken», digitalizados en Internet Archive y cotejados con las imágenes de las páginas. Los comentarios `S. n` del código marcan el comienzo de cada página impresa del original.

*Traducción:* traducción íntegra al español hecha para la *Escuela Libre de Psicología Adleriana* (2026). Se conservan la paginación original y las cursivas, que reproducen el espaciado del original; las adiciones del traductor, entre ellas los ladillos, van entre corchetes. Las equivalencias fijas se recogen en el glosario del archivo.
