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Title: G. G. L. Alexander, «Mujeres combatientes»
Description: Reseña firmada «Dina Schreiber», seudónimo de Vali Adler, del libro de Gertrud G. L. Alexander *Kämpfende Frauen* (1923), dedicado a Clara Zetkin: de Mary Wollstonecraft, Olive Schreiner y Madame Roland, luchadoras por la emancipación individual de la mujer burguesa, a Louise Michel y a las heroínas anónimas de la Revolución rusa.
Author: Vali Adler
URL: https://adler.school/archivo/adler-vali/1924-05-20%20G.%20G.%20L.%20Alexander%2C%20K%C3%A4mpfende%20Frauen
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<!-- Firmado con el seudónimo «Dina Schreiber». Según el Dokumentationsarchiv des österreichischen Widerstandes (DÖW) y la nota biográfica de los Beiträge zur Marx-Engels-Forschung (N. F., Sonderband 3), Vali Adler usó el seudónimo «Dina Schreiber» (Dina era su segundo nombre). -->

<!-- S. 684 -->

# G. G. L. Alexander: «Kämpfende Frauen» [Mujeres combatientes].\*)

Por *Dina Schreiber*.

\*\* Este librito, dedicado a Clara Zetkin, es un espléndido regalo para las mujeres y los hombres del proletariado combatiente. ¡No es que se trate aquí solo de luchadoras del proletariado! Mary Wollstoncraft, Olive Schreiner y también Madeleine Marx[^t1] son luchadoras por la emancipación *individual* de la mujer, sin considerar la transformación de las relaciones sociales como condición previa necesaria de su emancipación personal. Pero aunque una Wollstoncraft, una Madame Rolland y otras, como representantes de la clase burguesa, estén lejos del objetivo final proletario, su destino personal las empujó a ocuparse también de cuestiones sociales generales. Así, Mary Wollstoncraft escribe bajo la impresión de la Revolución francesa una «Defensa de los derechos del hombre», escribe un tratado más extenso de «consideraciones histórico-materialistas sobre la Revolución francesa» y proyectaba un escrito sobre los «derechos y deberes del sexo femenino», en el que exige la incorporación de la mujer al proceso social de producción[^t2]. Y de modo parecido Olive Schreiner, que vive, eso sí, un siglo después, entiende la liberación de la mujer respecto de la casa como *cuestión social*. Pero en último término la lucha de la mujer burguesa, que siente la opresión general del hombre por el hombre solo como opresión de la mujer, es una pugna por su libertad personal; las cuestiones sociales las resuelve, como todos los utopistas, mediante la formación del carácter y una educación distinta.

La imagen típica de esta tibieza de la emancipación burguesa la ofrece el trágico destino de Madame Roland, que nos describe la camarada Alexander; en Madame Roland la pugna por la emancipación personal pasa a segundo plano detrás de su lucha por los «derechos generales del hombre». Vivía, en efecto, en pleno torbellino de la Revolución francesa, en la que forzosamente el destino del individuo perdía importancia frente al destino de la nación. Así, la señora Roland está al tanto de todas las cuestiones económicas y sociales de la Francia de su tiempo. Conoce las penurias del pueblo y escribe en 1790 a su amigo Bosz:

> «Hay que *velar y orar* hasta el último aliento, o no ocuparse en absoluto de los derechos de la revolución».

Pero a pesar de su temperamento revolucionario, a pesar de su ardiente amor por la revolución, en el momento decisivo estuvo, atada por su situación de clase, al otro lado de la barricada. Así como los socialrevolucionarios en Rusia, antiguos héroes y mártires de la revolución burguesa, son hoy los enemigos de la revolución proletaria, también Madame Roland se apartó cuando Marat y Hébert, al frente de las masas populares privadas de derechos, se lanzaron a la brecha por la revolución proletaria. Y por trágica y absurda que pudiera ser la ejecución de la señora Roland en su propia conciencia, como dice acertadamente G. G. L., «su sacrificio no fue en vano; su muerte fue una necesidad para que la revolución burguesa pudiera vencer, pues venció precisamente solo con la ayuda de los ultrarrevolucionarios que empujaban detrás y bajo su presión, que se desencadenó en el régimen del Terror».

Lo más cercano al proletariado de hoy es la heroína de la Comuna de París; aquí había ya masas de mujeres en movimiento, y a su frente estaba *Louise Michel*, una modesta maestra parisina. Con el arma en la mano defendió la Comuna de París, y su fuerza de lucha no decayó cuando fue condenada a diez años de destierro en Nueva Caledonia. De palabra y por escrito defendió hasta el fin de su vida la Comuna, que fue la primera lucha sangrienta del proletariado por su emancipación definitiva.

El último artículo, «El heroísmo de las mujeres en la Revolución rusa», muestra la diferencia entre el movimiento femenino burgués y el comunista. Como ya en Louise Michel, el destino individual de las heroínas pasa por completo a segundo plano o, mejor dicho, solo tiene importancia en la medida en que obstaculiza o favorece su participación en la lucha general. No conocemos los nombres de las heroínas rusas, y sin embargo su memoria será eterna. La causa por la que las obreras y campesinas rusas son capaces en mucho mayor medida de «compadecer» y, por tanto, también de entregarse a una causa que el proletariado de Europa occidental la expone acertadamente G. G. L. mediante un análisis de las condiciones zaristas rusas. Señala que solo decenios de opresión sangrienta por el zarismo enseñaron a las mujeres rusas a luchar con el arma en la mano.

La soldadesca en Alemania, que trae la opresión sangrienta, creará también entre nosotros toda una generación de «mujeres combatientes».

\*) G. G. L. Alexander: *Kämpfende Frauen. Historisch-materialistische Studien* [Mujeres combatientes. Estudios histórico-materialistas]. Neuer Deutscher Verlag, Berlín W 8, Unter den Linden 11.

[^t1]: Gertrud G. L. Alexander (1882-1967), comunista alemana, redactora del folletín de *Die Rote Fahne* de Berlín. Madeleine Marx (Madeleine Paz, 1889-1977), escritora francesa, autora de la novela *Femme*. (N. del T.)

[^t2]: Los títulos que da la reseña, en traducción libre, corresponden a *A Vindication of the Rights of Men* (1790), *An Historical and Moral View of the Origin and Progress of the French Revolution* (1794) y *A Vindication of the Rights of Woman* (1792), que Wollstonecraft sí publicó. (N. del T.)

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*Fuente:* traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original), hecha a partir del facsímil de la *Internationale Presse-Korrespondenz* (Inprekorr), edición alemana (Viena), 4.º año, n.º 56, 20 de mayo de 1924, pág. 684, sección «Buchbesprechungen» [Reseñas de libros], en archive.org. Firmado «Dina Schreiber»: seudónimo de Valentine (Vali) Adler según el Dokumentationsarchiv des österreichischen Widerstandes (DÖW) y la nota biográfica de los *Beiträge zur Marx-Engels-Forschung*, Neue Folge, Sonderband 3. En 1924 Vali Adler vivía en Berlín.

*Traducción:* traducción íntegra al español, hecha para la *Escuela Libre de Psicología Adleriana* (2026). Se conservan las grafías de los nombres del original («Wollstoncraft», «Rolland», «Bosz»). Las cursivas reproducen la negrita del original. Las adiciones del traductor van entre corchetes.
