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Title: La implantación del trabajo obligatorio para las mujeres en Bulgaria
Description: Artículo firmado «Dina Schreiber», seudónimo de Vali Adler, en la Inprekorr, contra la ley búlgara de 1922 que imponía a las muchachas de 16 a 30 años un servicio de trabajo gratuito del que podían librarse las estudiantes y, pagando, las hijas de los ricos: el trabajo obligatorio general de los reformadores sociales, en la sociedad capitalista, se vuelve un arma más de la clase poseedora.
Author: Vali Adler
URL: https://adler.school/archivo/adler-vali/1922-11-18%20Die%20Einf%C3%BChrung%20der%20Arbeitspflicht%20f%C3%BCr%20Frauen%20in%20Bulgarien
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<!-- Firmado con el seudónimo «Dina Schreiber». Según el Dokumentationsarchiv des österreichischen Widerstandes (DÖW) y la nota biográfica de los Beiträge zur Marx-Engels-Forschung (N. F., Sonderband 3), Vali Adler usó el seudónimo «Dina Schreiber» (Dina era su segundo nombre). -->

<!-- S. 1570 -->

# La implantación del trabajo obligatorio para las mujeres en Bulgaria.

Por *Dina Schreiber* (Berlín).

\*\* La idea de implantar un deber general de trabajo (*allgemeine Arbeitspflicht*) para todas las personas capaces de trabajar ha aparecido en el programa de numerosos reformadores sociales radicales. En la mayoría de los casos, por ejemplo en el austríaco *Popper-Lynkeus*[^t1], se basa en la opinión de que, sin una intervención radical en las relaciones de propiedad privada, mediante la implantación del deber general de trabajo sobre la base del orden económico capitalista, podría establecerse un orden social justo. El Estado burgués hace tiempo que ha tenido en cuenta y realizado estas bienintencionadas propuestas, y ha forjado con el deber general de trabajo su arma más poderosa contra los oprimidos. El primer deber general de trabajo del Estado burgués es el servicio militar obligatorio, que constituye uno de los elementos más esenciales de la constitución de todos los Estados burgueses y al que son llamados todos los ciudadanos sin excepción, si bien según las diferencias de clase. Desde que existe el Estado burgués, todos los hombres aptos para las armas son movilizados para combatir a los enemigos interiores y exteriores del dominio del capital.

Pero con la creciente revolucionarización de grandes masas obreras, con la sacudida cada vez mayor de relaciones de producción largamente arraigadas, surgió para el Estado burgués la necesidad de incorporar por la fuerza a su sistema de explotación no solo a los hombres, sino también a las mujeres. Significativamente, Bulgaria es el primer país que ha implantado el servicio de trabajo obligatorio (*Arbeitsdienstpflicht*) para las mujeres[^t2].

¿Qué dice, pues, esta famosa ley de trabajo?

Toda muchacha búlgara de 16 a 30 años está sometida al servicio de trabajo obligatorio. El servicio dura 4 meses, y 10 días en cada año siguiente. Las mujeres son empleadas en hospitales, oficinas del Estado, cocinas públicas y huertas; no reciben por este trabajo ningún sueldo, ni siquiera alojamiento gratuito: lo único que el Estado pone generosamente a disposición de las mujeres es... ¡un delantal!

¿Y qué hay de la validez general de esta ley? ¿Se trata aquí acaso de una ley que se extiende por igual a todas las ciudadanas? Ah, no: las disposiciones de excepción demuestran que estamos ante una ley hecha única y exclusivamente para el proletariado femenino. En los artículos correspondientes se dice, en efecto: «Hasta la edad de 24 años, todas las alumnas de escuelas profesionales y de escuelas superiores de niñas están exentas del servicio de trabajo obligatorio; asimismo, las estudiantes no tienen que cumplir el servicio de trabajo obligatorio hasta la edad de 28 años». Y el artículo 27 de esta ley de esclavización dice con toda franqueza: «El 10 por ciento de las muchachas destinadas al servicio podrán quedar dispensadas de su cumplimiento mediante el pago de 3000 a 15 000 levas».

Esto demuestra sobradamente que se trata de disposiciones de excepción contra el proletariado femenino, al que se quiere arrancar trabajo gratuito. Muestra que hoy, cuando el látigo del hambre ya no basta, se añade la coacción del Estado para mantener el sistema de la esclavitud asalariada y para obtener además una ganancia completamente gratuita.

Es posible que Bulgaria no se quede mucho tiempo sola con la implantación de esta ley. Ya aparecen en Bélgica planes parecidos, y en América se procede sistemáticamente a formar por la fuerza a las mujeres para trabajos cualificados, a fin de poder hacerlas trabajar, como se admite con toda franqueza, en lugar de los hombres en caso de guerra. Y también en Alemania las mujeres del Zentrum[^t3] y el movimiento femenino burgués trabajan en cada ocasión por la implantación de un «año de servicio femenino», que se adorna con toda clase de palabras sonoras para degenerar luego en una ley de opresión parecida a la de Bulgaria.

El Partido Comunista de Bulgaria libra en la prensa y en las asambleas una dura lucha contra esta ley; pero todavía no ha logrado hacer desaparecer esta ley, que está en vigor desde la primavera de 1922.

Pero el modo en que se aplica esta ley de trabajo obligatorio en Bulgaria es también una buena lección para todos los curanderos de la reforma social. Demuestra, en efecto, que un principio por seductor que parezca a primera vista, como el del deber general de trabajo, llevado a la práctica en la sociedad actual, cae forzosamente bajo las leyes del orden capitalista y se aprovecha en beneficio de la clase poseedora.

[^t1]: Josef Popper-Lynkeus (1838-1921), ingeniero y pensador social vienés, propuso en *Die allgemeine Nährpflicht als Lösung der sozialen Frage* (1912) un servicio de trabajo obligatorio que garantizara a todos el mínimo de subsistencia sin abolir la economía privada. (N. del T.)

[^t2]: El servicio de trabajo obligatorio búlgaro (*trudova povinnost*) se implantó por ley en 1920, bajo el gobierno de la Unión Agraria de Aleksandar Stamboliyski, y se reformó después; la autora fecha en la primavera de 1922 la vigencia de las disposiciones sobre las mujeres que aquí describe. (N. del T.)

[^t3]: El Partido del Centro (*Zentrum*), partido católico alemán. (N. del T.)

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*Fuente:* traducción de la transcripción del archivo (véase la versión original), hecha a partir del facsímil de la *Internationale Presse-Korrespondenz* (Inprekorr), edición alemana (Berlín), 2.º año, n.º 220, 18 de noviembre de 1922, pág. 1570, en archive.org. Firmado «Dina Schreiber (Berlin)»: seudónimo de Valentine (Vali) Adler según el Dokumentationsarchiv des österreichischen Widerstandes (DÖW) y la nota biográfica de los *Beiträge zur Marx-Engels-Forschung*, Neue Folge, Sonderband 3. En 1922 Vali Adler vivía en Berlín y militaba en el Partido Comunista de Alemania.

*Traducción:* traducción íntegra al español, hecha para la *Escuela Libre de Psicología Adleriana* (2026). *Allgemeine Arbeitspflicht* se traduce «deber general de trabajo»; *Arbeitsdienstpflicht*, «servicio de trabajo obligatorio»; *Lohnsklaverei*, «esclavitud asalariada»; *Quacksalber*, «curanderos». La cursiva reproduce la negrita del original. Las adiciones del traductor van entre corchetes.
